escrito por Vero
Cuando estoy en Montevideo, para comunicarme con Marga - amén de tanta tecnología - yo me quedo con dos medios: el teléfono, para escucharle la voz y el mail, para contarle mis devenires.
Tengo una forma muy especial de redactarle los mails, siempre se los cuento en presente, para que pueda tener la sensación de ir viviendo paso a paso lo que fue sucediéndome unas horas antes.
Además, cuando me quedo en Montevideo, me aburro como un hongo y por lo tanto, recurro a una lectura un poco particular: libros de ciencia ficción de mi padre que son de los años 50 o 60. No más que eso. Y se los voy contando a Marga en medio del relato de mi día.
Aquí les dejo uno de esos mails y les aclaro algunas cosas para que puedan entenderlo mejor.
Esto pasó en noviembre, cuando Marga viajó con los gatos, se quedó 15 días conmigo y se volvió a Buenos Aires a cumplir con su trabajo antes de venirse de vacaciones. Por ende, los felinos, se quedaron en Montevideo conmigo.
Personajes:
Marlon - nuestro gato más grande
Chipi - nuestro gato más pequeño
Elementos:
Ton - una manera estúpida que tenemos con Marga de llamar a un pantalón pescador
Berotec - medicación en gotas para el asma
Buscapina - antiespasmódico
Rivotril - psicofármaco que me indicaron para dormir y que me lo tomo cuando me da la gana.
Ubicación:
Casa de arriba - la casa donde viven mis padres
Casa de abajo - la casa donde nos quedamos Marga, los gatos y yo
Las casas se comunican entre sí con una puerta interna como si fuera una sola casa.
Hacía muy poco que Marga se había vuelto a Buenos Aires. Este mail es uno de los primeros que le escribí.
una acotación más: no le saqué ni una coma, por eso está lleno de palabrotas, de esas que a Marga no le gusta poner en su blog.
Ahí va...
Releo el mail que te escribí y te lo mando. Ahora queda la peor parte, meterse en la cama. Me llevo los pañuelos y el Rivotril para la mesa de luz. Miro, falta algo... Ah! el teléfono, por las dudas que vos quieras mandarme mensaje de noche (???). No importa, si lo tengo conmigo me siento más tranquila...
Encaro de nuevo el libro. Max está en el edificio del gremio intentando ser reconocido como el heredero de su tío Chester. Porque Max quiere ser Astrogator y yo quiero ser Angelina Jolie. Por el bien del libro, espero que lo saquen a patadas.
Y lo hacen. Bien. Bien. Bien. Porque venía densa la cosa con el asuntito de convertirse en navegante estelar como el tío Chester. Che, de sueño nada. A mis pies Marlon ronroneando. Parece que esta vez, se banca mejor tu viaje.
Estoy empezando a mirar la cajita de Rivo con algo de cariño..., ¿me tomo una pastilla? ¿Y si me duermo hasta las once de la mañana, después, quién me va a dar los remedios? Naaa, espero un poco. Leo un poco más. Max está ahora en la calle, sintiéndose un infeliz, y encima se encuentra con Sam, que ahora viste como un señor y se le caga de risa en la cara. Obviamente Max me parece un pobre desgraciado, pero el libro recién empieza y seguro que después se convierte en nuestro héroe. Eso pasa siempre. Me doy vuelta hacia tu cama. De alguna manera me tengo que dormir. Apoyo el libro en tus almohadas, me viene el perfume hacia la nariz y entonces me sonrío como una boba. ¿Qué te causa tanto placer? ¡Tarada! Si ni siquiera está acá. No puedo ser tan idiota de conformarme con un poco de olor a vos. Y de dormir ni hablar...
Me despierto con las manos entreveradas entre las sábanas y las hojas del libro. En algún momento, Max y Sam se embarcaron en la Asgard rumbo a Hespera y en algún momento también, los perdí de vista. Me doy vuelta, miro el reloj, son las dos de la mañana y yo finalmente me dormí. Not bad, eh? Así dice Jane Fonda en la publicidad de la crema antiarrugas. En fin..., pongo el libro en la mesa de luz y me acurruco en la cama. ¿Y los gaturros? Ah, están en tu cama, los dos. Muy amontonaditos uno al lado del otro y los dos encima de mi ton. Qué lindos que se ven... ¿¿¿encima de mi ton??? Me levanto y arranco el ton de abajo de ellos. Protestas varias. El ton está todo arrugado. Grrr!!!
Me despierta un ruido importante. Algo como si alguien - a ver si adivinás - rascara la alfombra con desesperación. Prendo la luz, miro la hora, las 6 de la mañana cuatro minutos. Los miro. Marlon, el que rasca, seguramente abajo de la cama, el chico al lado mío, en el suelo, mirando todo inquieto. Me sonrío, me gusta verlos contentos. Plaf !! el chico salta arriba de la cama, un salto limpio y un aterrizaje perfecto..., encima de mis piernas!!! Marlon sale de abajo de la cama, las carreras matutinas han comenzado. Marlon tiene la posta, el chico lo persigue. Plaf !!! el chico aterriza arriba del teclado. ¡¡¡Chipi!!! Ni se inmuta, camina por la mesa, salta arriba de Marlon. ¿Lo mató? Naaa, vivito y coleando se da vuelta, sale de abajo del chiquito y le muerde las orejas. Me miran, los miro con cara de odio, salen corriendo hacia el comedor. Apago la luz. Todo el mundo a dormir..., bah, yo a dormir, que no es, exactamente, lo mismo. Me acurruco en la cama con la sensación de que no tengo el control de la situación. Si siguen así, me van a destrozar la casa.
Doy una vuelta para acá. Una vuelta para allá. ¿Qué me pasa? Me siento rara. Ah, es calor lo que tengo. Claro. Me levanto, prendo el ventilador. Y sí, dejé todo cerrado anoche y el calor es insoportable. Me meto en la cama. Qué lindo el ventilador, qué bueno tenerlo para que mueva un poco el aire. Qué..., qué..., qué frío la puta madre !!! Me levanto y lo dirijo hacia tu cama, seguro que no te va a molestar. Ahora sí. Estoy mejor. Igual me tapo, igual me siento rara. Mierda, estoy obstruída. Eso es lo que siento de raro. Me hago un puff de Atrovent y evalúo la situación. ¿A ver? Nada. Me hago otro. ¿Por qué mierda no bajé el nebulizador anoche? Maso. Estoy más o menos. Me pongo a leer. Max tiene un nuevo amigo a bordo, es una araña que parece un mono y que habla. Cosas de la ciencia ficción de los 60..., vos no te preocupes...
Che, nada, no se me pasa... Tampoco estoy grave, pero no estoy cómoda..., ¿qué puedo hacer? Y sí, no hay mucho que pensar, tengo que ir a buscar el nebulizador... Prendo la computadora. Es un acto reflejo. Veo el ton, todo arrugado, me lo pongo y chequeo el correo, si me distraigo capaz que se me pasa esta sensación tan fea. No me escribiste, no hay nada que hacer en la red. Corto. Listo, voy a buscar el nebulizador a la casa de arriba.
Subo las escaleras como un ladrón. Ahora son las siete y veinte de la mañana y no quiero despertar a nadie. En realidad, es porque no quiero que después me digan que los desperté, o que me agarren con un interrogatorio feroz. Me voy a mi cuarto a buscar el aparatejo. Lo ubico, lo pongo arriba de la mesa del comedor y me pregunto dónde corno estará el Berotec. Mmm, en la mesita, que está adentro del dormitorio, donde ellos duermen. ¡Mierda! Entro super sigilosa. Noto que la mesita - que antes estaba cerca de la ventana - ahora está ahí nomás, al costado de la puerta. Hay poca luz, no veo casi nada, pero ubico una cajita vertical. Tiene un frasquito adentro, espero que no sea Buscapina. Lo chequeo mientras me voy yendo hacia el comedor. Listo, tengo el nebulizador, tengo el Berotec y tengo una obstrucción de la san puta. Y entonces, tengo una idea. Nebulizarme ANTES de bajar. Bien, me parece bien. ¿Y de dónde saco solución fisiológica? Mmm, ellos tienen ahí un frasco ampolla, pero claro, no me resulta para nada confiable porque tiene abierto un millón de años. Mañana les digo que lo tiren.
Llego acá, a la trinchera, sin ningún inconveniente y termino por convencerme de que al final, algo de psicológico tenía el asunto porque ahora que tengo acá todo lo necesario para nebulizarme, en lugar de dejarme de joder con algunos "detalles", se me ocurren todos juntos. A saber. Descogollo el sachet de solución fisiológica y empiezo a meterla en el frasco (el que compramos en la farmacia justamente para esto). Digo yo, ¿no era que estaba taaan obstruída? De ser así, habría sacado del sachet lo necesario para una nebu y listo, no? En fin..., el cogollo al sachet se lo corté lo más cerca posible de la punta, porque en medio de mi "crisis asmática", que ya vimos que no era tan importante, se me ocurrió que después podía calentar una pinza y volver a cerrarlo aplastándole la punta para dejarlo casi como viene de origen. No, si tengo una inteligencia superior. Y eso se nota sobre todo en lo que estoy haciendo. Estoy trasvasando la solución al frasco muy sentada en la cama. ¿Y cuando se termine el frasco cómo paro el chorro? Así que me levanto, el ton que se me cae, abro la piernas para caminar y evitar la caída, parezco un mono caminando así. Me voy hasta la cocina y sigo el trasvase. Mirá que carga el frasquito al final..., tan chico no era. Y te la hago corta, entró todo el sachet en el frasco, no desperdicié ni una gota. Ahora sí me puedo nebulizar tranquila. Porque como lo necesito taaanto... Bueno, puede que no sea taaanto, pero ya que estoy, me voy a hacer la nebu.
Enchufo nebulizador, engancho cables. ¿Cómo mierda va esto? Ah, al revés. Wait! Ya está. Ahora sí, cargo solución, cargo gotas de Berotec y antes de prenderlo se me ocurre que no tengo por qué usar la máscara que usa mi padre si tengo la otra, la que vos dejaste, la que vino con el tuyo. Así que engancho tu máscara en la ampolla y listo. ¿Listo? No tiene elástico, la tengo que estar sosteniendo. Mmm...
Mientras me nebulizo - está bueno, me voy sintiendo mejor - tiro con los dedos del elástico de la otra. Si fuera tan fácil. Tengo la cabeza tirada para atrás para que no se caiga la máscara que tengo puesta. Saco uno de los elásticos. Ahí está. Sólo falta el segundo. Puta, no sale. Está más apretado el nudo. ¡Ja! Tengo tijeras acá, lo corto y listo. Cuando voy a cortar el elástico cual listón en inauguración, me doy cuenta de que esa medida está puesta para la cabeza de mi padre, y que tal vez, sólo tal vez, no me sobre taaanto elástico a mí. Mierda. Apoyo con cuidado la ampolla contra un toallón que quedó acá abajo y deshago el fucking nudo. ¡Je je! Ahora puedo pasar el elástico por MI máscara. Esooo. ¡Correcto! Ahora sí. Con elástico inc., puedo seguir la nebulización. Esa que taaanta falta me hacía.
Está bueno esto de contar con todos los elementos necesarios para poder nebulizarse cuando uno lo necesita. Tengo solución, medicación, máscara, elástico. Tiene una buena niebla, no será el otro, pero funciona. Ahí está, estoy mejor, mucho mejor. ¿Y ahora qué hago? Me estoy aburriendo como una ostra. ¿Se aburren las ostras? Miro la estantería y se me ocurre que voy a seguir tu consejo y despejar todas esas porquerías que hay.
Che, qué aburrimiento. Veo los controles remotos y me digo, ¡bingo!, pongo bajito y listo. Estoy a punto de estirar la mano para agarrarlos cuando recuerdo que anoche, para poner el aparato para los mosquitos, desenchufé la tele. ¡Mierda!
Se terminó la nebulización. No, no es que se haya terminado la medicación y la solución, es que estoy harta y además ahora me siento super bien. Cuelgo la máscara de la lámpara y me vengo a escribir. A servirme Pepsi Light, a pensar que en realidad me tendría que poner pantalón largo porque no está el clima como para andar de ton, y miro la hora.
Son las ocho y cuatro minutos cuando empiezo a escribir. Y ahora, que termino, son 43 minutos después. Voy a releer y a enviar. ¡Qué noche, mamita, qué noche!