el único propósito consciente de mi paulatina disminución de la ingesta durante mi adolescencia fue diferenciarme físicamente de mi madre. mi madre siempre fue 'gordita' y yo no quería ser como ella. ¿no quería ser gordita o no quería ser como ella? ni falta hace que lo aclare.
sin ninguna resistencia familiar, logré mi objetivo rápidamente. no lo recomiendo, en el camino casi me muero. mientras tanto gocé de la libertad de hacer/parecer/ser lo que quería: me corté el pelo, dejé de menstruar, los depósitos de grasa desaparecieron de mi cuerpo y lo único que sobresalía en mi perfil eran los huesos de mi cadera.
hacer deporte, fumar y conquistar chicas eran mis pasatiempos favoritos, como afeitarme y constatar/ensayar mi progresiva masculinización frente al espejo. algo tan inocente como ir a su encuentro con una flor robada en los jardines de paso significaba un goce inmenso.
llamativamente nunca llegué a tener un nick masculino, como mi amiga ana que se llamaba a sí misma 'juan'. tal vez yo haya supuesto que no valía la pena cambiar de nombre en un entorno donde todas me conocían... quién sabe.
las palabras androginia, lesbianismo, transexualidad, anorexia, no existían. las palabras no existían. y sin mediar ninguna un día mi madre me llevó al médico.
en esa época no había flogs, ni internet, ni siquiera computadoras personales. las lesbianas eran 'marimachos', los gays 'maricones', los bisexuales eran heteros y los trans, rarezas de la medicina. la testosterona en gel no se había inventado, beatriz preciado era una niña y la mayoría de ustedes no había nacido. pero ahí estaba yo inaugurando patologías psiquiátricas diversas, junto a tantas otras 'yos' invisibles para mí y para el resto del universo.
sin ninguna resistencia familiar, logré mi objetivo rápidamente. no lo recomiendo, en el camino casi me muero. mientras tanto gocé de la libertad de hacer/parecer/ser lo que quería: me corté el pelo, dejé de menstruar, los depósitos de grasa desaparecieron de mi cuerpo y lo único que sobresalía en mi perfil eran los huesos de mi cadera.
hacer deporte, fumar y conquistar chicas eran mis pasatiempos favoritos, como afeitarme y constatar/ensayar mi progresiva masculinización frente al espejo. algo tan inocente como ir a su encuentro con una flor robada en los jardines de paso significaba un goce inmenso.
llamativamente nunca llegué a tener un nick masculino, como mi amiga ana que se llamaba a sí misma 'juan'. tal vez yo haya supuesto que no valía la pena cambiar de nombre en un entorno donde todas me conocían... quién sabe.
las palabras androginia, lesbianismo, transexualidad, anorexia, no existían. las palabras no existían. y sin mediar ninguna un día mi madre me llevó al médico.
en esa época no había flogs, ni internet, ni siquiera computadoras personales. las lesbianas eran 'marimachos', los gays 'maricones', los bisexuales eran heteros y los trans, rarezas de la medicina. la testosterona en gel no se había inventado, beatriz preciado era una niña y la mayoría de ustedes no había nacido. pero ahí estaba yo inaugurando patologías psiquiátricas diversas, junto a tantas otras 'yos' invisibles para mí y para el resto del universo.























8 opinan:
Hola, tengo una encuesta en mi blog ¿te importaría pasarte y responder una preguntita? ¡gracias!
Gracias por compartirnos esa época de tu vida, Tuvo que ser dura la relación con tu madre, no? Es curioso que te llevara al médico en vez de sentarse y hablar contigo...
Besos y abrazos
En cierto modo entiendo que se no pueda participar, por otro lado, no es que esto era nuestra manera de expresarnos? Quiero aportar mi experiencia sobre la misoginia,la homofobia, el mundo en que vivimos, tan difícil para las mujeres.
A veces la vida nos conduce por raros caminos y esto es lo único que he aprendido en mis 39 años, lo que me ayuda a no prejuzgar.
a farala: ya pasé ^^
a albika: por nada... gracias a vos por leer
ejem... la relación con mi madre ha sido y es una larga no-relación,como queda demostrado
a dorothy: what?
Me ha gustado muchísimo como lo has narrado, me resulta cercano y sincero.
a dintel: muchísimas gracias, claro que es sincero, y supongo que todas nuestras historias han de resultarnos cercanas
un beso
me gustó mucho como lo contás. Por suerte los tiempos van cambiando y ahora cada vez más importa menos las elecciones privadas de cada uno, que creo que en nada condicionan a una persona. Que buena tu valentía.
Las madres, son un tema, y quizás mas tema son las madres de la generación de la nuestra. A veces creo que tampoco debe haber sido fácil para ellas, así fueron educacadas a fuego, y costó que rompieran con eso.
Por suerte nosotras, la de esta generazión, algo hemos aprendido.
un beso
a nadasepierde:
gracias!
no sé por qué hablás de valentía, no me siento valiente para nada...
puede ser que tengas razón en parte... pueden haber sido tantas cosas, no sé, porque ella fue así pero yo pude diferenciarme... y no hablo de mi lesbianismo precisamente
insisto, no sé si esas cosas se aprenden, se imitan, se heredan, se tuercen sólo por llevar la contra o ninguna de esas opciones
salu2
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