Apenas empezaba el mes de mayo y Vero estaba internada cursando su neumonía. Una noche las enfermeras se apiadaron de nosotras y nos habilitaron la tele, que no nos correspondía (así como tampoco la sala vip donde nos habían alojado). Claro, ellas no sabían que nosotras, como tanta otra gente, podemos vivir lo más bien sin mirar televisión. Para no dar explicaciones que no venían al caso y por no ser descorteses, la encendimos, mejor dicho la encendí y -aburrida como soy- puse el canal de las noticias. Aisladas del mundo en esa habitación, lo que vimos fue nuestra primera noticia acerca de un nuevo virus y una posible pandemia. Parecía ciencia ficción, pero no lo era. En los años que llevo de vida nunca había sido testigo de algo semejante y desde entonces, a ambas todo esto nos olió bastante mal. Recuerdo que le dije a Vero: vas a ver que esta enfermedad la van a traer los ricos y los que se van a morir como moscas van a a ser los pobres. Lamentablemente no me equivoqué. Tampoco había que ser demasiado inteligente para darse cuenta...
Ayer mi padre me llamó para ver cómo estaba de salud. Sí, él a mí y no al revés. Estaba preocupado porque saliera a la calle ya sea a trabajar o incluso a votar el domingo. Lo tranquilicé diciéndole que no salgo de casa ya que el asma me lo impide, y que por suerte no necesito que me traiga nada, al menos por el momento.
La conversación derivó obviamente hacia temas sanitarios. Como he escuchado a varios en estos días, mi padre se quejaba de la situación achacándosela al hecho de que la Ministra de Salud no es médica sino Contadora. No me sorprendió su discurso... mi padre, como tantos otros, suele dejarse llevar sin más por las opiniones que escucha. Y por razones prácticas no discutiré ese tema acá.
Como se imaginarán nada tengo que ver con la Ministra, ni voy a defender o atacar su gestión simplemente porque me faltan datos y autoridad para hacerlo, pero lo que sí estoy en condiciones de refutar es el simple y banal argumento de mi padre porque: la Ministra de Salud no necesita ser médica para poder ejercer su mandato... bastaría con que fuera una persona honesta e inteligente, con cierto grado de formación en administración de sistemas de salud, trabajadora y hábil para rodearse de los mejores asesores médicos y excelente comunicadora. No está en tela de juicio en este post si cumple con esos requisitos o no, a lo que voy es a que no es necesario ser especialista en algo para ejercer un puesto de poder en esa área. Y mucho menos se le puede atribuir el avance de la gripe A en nuestro país al hecho de que carezca de título en Medicina. Porque el título sólo le daría eso: el título, y nada más. Siguiendo ese criterio, yo, que tengo el título, podría ser Ministra de Salud. Qué bien, porque no estoy preparada para ejercer esa función ni remotamente... la Facultad no saca sanitaristas... ¿Hay sanitaristas y epidemiólogos en la cartera de salud? Probablemente. ¿Eso los convierte en los mejores efectores para esta situación de crisis? Debería ser así, aunque nada debe darse por sentado; como dije, un título, una especialidad no garantizan nada, ayuda desde luego cuando la persona es una persona de bien, que se preocupa por su formación y por dar lo mejor de sí o consultar con los que más saben. Cuando el bien general prima sobre el bien individual o los intereses espurios. Me he metido en un terreno resbaladizo si los hay...
Volviendo al tema de origen: la llegada del virus a nuestro país y su diseminación hacia todas las provincias no tiene nada que ver con el título de la Ministra, sino más bien con la idiosincrasia de nuestro pueblo.
¿A qué me refiero con esto? Muy simple: a que la mayoría de los argentinos depositamos las responsabilidades en los demás, tenemos cero autocrítica y necesitamos chivos expiatorios... la Presidente no sirve porque es mujer y la Ministra no sirve porque no es médica, No importa si 'sirven' o no, el tema es que en todo caso esos no serían los motivos.
En el caso de la gripe A yo me inclinaría a decir que la culpa la tenemos TODOS.
- Los que viajaron a países con circulación de virus H1N1 y cuando volvieron, a sabiendas de que podían ser portadores no se reportaron a las autoridades sanitarias (léase no fueron al médico para que les hiciera el hisopado de fauces) y mucho menos pasaron por un período de aislamiento social para evitar la propagación.
- Los que viajaron de Capital o Gran Buenos Aires a las provincias del interior por turismo, trabajo o motivos familiares utilizando el mismo criterio de 'a mí qué me importa' del grupo anterior.
- Los que siempre pensaron con la típica mentalidad argentina o al menos porteña de la negación, del 'no pasa nada... eso acá no va a pasar, eso a mí no me va a pasar, nosotros somos gente sana, eso les pasa a los enfermos... etc. etc. etc.'
- Los que a pesar de las recomendaciones siguieron tosiéndonos y estornudándonos encima sin el más mínimo recaudo, total... era todo bambolla del gobierno... 'esto no es más grave que un resfrío o una gripe común'...
- Los que cuando comenzaron a darse las primeras muertes se quedaron tranquilos porque tomaron taxativamente la información dada por los medios que decía que la gente que se moría eran personas de riesgo (argumento que no era muy difícil de destronar sólo raspando un poco en la superficie)
- Los que me veían con un barbijo por la calle o en el trabajo y ya por entonces se reían de mí, en lugar de pensar 'todos deberíamos cuidarnos y cuidar a los demás'
¿No me creen que mis compañeros médicos se reían de mí? Pues créanmelo, la mayoría, y el resto se callaría porque les daría vergüenza o temor decirme algo. Al principio contestaba a sus preguntas con respuestas más o menos ciertas como: estoy resfriada, estoy con tos... Después ya venían los chascarrillos para salir del paso, hasta que finalmente mi respuesta a: -¿qué te pasó, Marga? empezó a ser NINGUNA.
Es verdad que la que se está muriendo es la gente pobre... eso no excluye que cualquiera, de cualquier condición socioeconómica pueda morir, debería quedar claro.
¿Por qué en principio está muriendo la gente pobre? No es difícil de entender: son malnutridos, viven hacinados, con escasos recursos para la higiene personal como la disponibilidad de agua y tienen dificultades serias para acceder a la atención médica precoz. Un cóctel mortal, como suele decirse.
Aquí se ve reflejada la falta de ocupación del gobierno en materia de educación sanitaria, la falta de relevamientos por parte de asistentes sociales y otros agentes de salud. No digo que no se haga nada, sólo que lo que se hace no es suficiente. La información no llega. El mensaje no es lo suficientemente fuerte y claro, si no, ¿cómo se explica que una madre salga en la televisión con sus dos hijos, uno sano y otro enfermo y el que tiene puesto el barbijo (o tapaboca o cubreboca como quieran llamarlo) sea el sano? Si yo tengo un emisor de virus, lo que tengo que hacer es taparlo...es sentido común, y si tengo recursos para dos barbijos, o para tres, porque ella también debería tener puesto uno, entonces bárbaro, los tres con barbijo, toda la familia con barbijo. Pero si tengo uno solo...
En fin, tantas cosas deberían quedar claras. Una de ellas es que ya deberían haber decretado el estado de emergencia sanitaria y no lo han hecho. El Comité de crisis no se reunió esta semana preelectoral... raro no? Especialmente teniendo en cuenta que el número de muertes está aumentando día a día exponencialmente.
¿Si estoy en contra del Gobierno? No, para nada, estoy a favor de la vida, de la mía y de la de los demás.
Todo esto fue lo que intenté explicarle a mi padre anoche por teléfono. No sé si lo logré.
Ayer mi padre me llamó para ver cómo estaba de salud. Sí, él a mí y no al revés. Estaba preocupado porque saliera a la calle ya sea a trabajar o incluso a votar el domingo. Lo tranquilicé diciéndole que no salgo de casa ya que el asma me lo impide, y que por suerte no necesito que me traiga nada, al menos por el momento.
La conversación derivó obviamente hacia temas sanitarios. Como he escuchado a varios en estos días, mi padre se quejaba de la situación achacándosela al hecho de que la Ministra de Salud no es médica sino Contadora. No me sorprendió su discurso... mi padre, como tantos otros, suele dejarse llevar sin más por las opiniones que escucha. Y por razones prácticas no discutiré ese tema acá.
Como se imaginarán nada tengo que ver con la Ministra, ni voy a defender o atacar su gestión simplemente porque me faltan datos y autoridad para hacerlo, pero lo que sí estoy en condiciones de refutar es el simple y banal argumento de mi padre porque: la Ministra de Salud no necesita ser médica para poder ejercer su mandato... bastaría con que fuera una persona honesta e inteligente, con cierto grado de formación en administración de sistemas de salud, trabajadora y hábil para rodearse de los mejores asesores médicos y excelente comunicadora. No está en tela de juicio en este post si cumple con esos requisitos o no, a lo que voy es a que no es necesario ser especialista en algo para ejercer un puesto de poder en esa área. Y mucho menos se le puede atribuir el avance de la gripe A en nuestro país al hecho de que carezca de título en Medicina. Porque el título sólo le daría eso: el título, y nada más. Siguiendo ese criterio, yo, que tengo el título, podría ser Ministra de Salud. Qué bien, porque no estoy preparada para ejercer esa función ni remotamente... la Facultad no saca sanitaristas... ¿Hay sanitaristas y epidemiólogos en la cartera de salud? Probablemente. ¿Eso los convierte en los mejores efectores para esta situación de crisis? Debería ser así, aunque nada debe darse por sentado; como dije, un título, una especialidad no garantizan nada, ayuda desde luego cuando la persona es una persona de bien, que se preocupa por su formación y por dar lo mejor de sí o consultar con los que más saben. Cuando el bien general prima sobre el bien individual o los intereses espurios. Me he metido en un terreno resbaladizo si los hay...
Volviendo al tema de origen: la llegada del virus a nuestro país y su diseminación hacia todas las provincias no tiene nada que ver con el título de la Ministra, sino más bien con la idiosincrasia de nuestro pueblo.
¿A qué me refiero con esto? Muy simple: a que la mayoría de los argentinos depositamos las responsabilidades en los demás, tenemos cero autocrítica y necesitamos chivos expiatorios... la Presidente no sirve porque es mujer y la Ministra no sirve porque no es médica, No importa si 'sirven' o no, el tema es que en todo caso esos no serían los motivos.
En el caso de la gripe A yo me inclinaría a decir que la culpa la tenemos TODOS.
- Los que viajaron a países con circulación de virus H1N1 y cuando volvieron, a sabiendas de que podían ser portadores no se reportaron a las autoridades sanitarias (léase no fueron al médico para que les hiciera el hisopado de fauces) y mucho menos pasaron por un período de aislamiento social para evitar la propagación.
- Los que viajaron de Capital o Gran Buenos Aires a las provincias del interior por turismo, trabajo o motivos familiares utilizando el mismo criterio de 'a mí qué me importa' del grupo anterior.
- Los que siempre pensaron con la típica mentalidad argentina o al menos porteña de la negación, del 'no pasa nada... eso acá no va a pasar, eso a mí no me va a pasar, nosotros somos gente sana, eso les pasa a los enfermos... etc. etc. etc.'
- Los que a pesar de las recomendaciones siguieron tosiéndonos y estornudándonos encima sin el más mínimo recaudo, total... era todo bambolla del gobierno... 'esto no es más grave que un resfrío o una gripe común'...
- Los que cuando comenzaron a darse las primeras muertes se quedaron tranquilos porque tomaron taxativamente la información dada por los medios que decía que la gente que se moría eran personas de riesgo (argumento que no era muy difícil de destronar sólo raspando un poco en la superficie)
- Los que me veían con un barbijo por la calle o en el trabajo y ya por entonces se reían de mí, en lugar de pensar 'todos deberíamos cuidarnos y cuidar a los demás'
¿No me creen que mis compañeros médicos se reían de mí? Pues créanmelo, la mayoría, y el resto se callaría porque les daría vergüenza o temor decirme algo. Al principio contestaba a sus preguntas con respuestas más o menos ciertas como: estoy resfriada, estoy con tos... Después ya venían los chascarrillos para salir del paso, hasta que finalmente mi respuesta a: -¿qué te pasó, Marga? empezó a ser NINGUNA.
Es verdad que la que se está muriendo es la gente pobre... eso no excluye que cualquiera, de cualquier condición socioeconómica pueda morir, debería quedar claro.
¿Por qué en principio está muriendo la gente pobre? No es difícil de entender: son malnutridos, viven hacinados, con escasos recursos para la higiene personal como la disponibilidad de agua y tienen dificultades serias para acceder a la atención médica precoz. Un cóctel mortal, como suele decirse.
Aquí se ve reflejada la falta de ocupación del gobierno en materia de educación sanitaria, la falta de relevamientos por parte de asistentes sociales y otros agentes de salud. No digo que no se haga nada, sólo que lo que se hace no es suficiente. La información no llega. El mensaje no es lo suficientemente fuerte y claro, si no, ¿cómo se explica que una madre salga en la televisión con sus dos hijos, uno sano y otro enfermo y el que tiene puesto el barbijo (o tapaboca o cubreboca como quieran llamarlo) sea el sano? Si yo tengo un emisor de virus, lo que tengo que hacer es taparlo...es sentido común, y si tengo recursos para dos barbijos, o para tres, porque ella también debería tener puesto uno, entonces bárbaro, los tres con barbijo, toda la familia con barbijo. Pero si tengo uno solo...
En fin, tantas cosas deberían quedar claras. Una de ellas es que ya deberían haber decretado el estado de emergencia sanitaria y no lo han hecho. El Comité de crisis no se reunió esta semana preelectoral... raro no? Especialmente teniendo en cuenta que el número de muertes está aumentando día a día exponencialmente.
¿Si estoy en contra del Gobierno? No, para nada, estoy a favor de la vida, de la mía y de la de los demás.
Todo esto fue lo que intenté explicarle a mi padre anoche por teléfono. No sé si lo logré.























5 opinan:
hola yo vivo en mexico y aqui si tomaron muuuchas medidas para evitar la propagacion yo creo que por eso muchisimas personas no nos contagiamos pero al mismo tiempo fue un daño muy fuerte para el pais el turismo bajo de una manera impresionante por ejemplo pero toda la economia bajo de manera impresionante si de por si ya habia una crisis ahora estamos peor, yo creo que hay que tomar medidas y ser cuidadoso lavarse las manos y si estas enfermo no salir a la calle pero esas deberian de ser medidas para siempre no solo en este caso.
en estados unidos no tomaron ninguna medida y paso exactamente lo mismo que en mexico pero sin el daño al turismo, no se hay muchas opiniones y yo creo que la unica correcta es cuidarnos siempre porque hay muchas enfermedades se supone que de la influenza estacional se mueren 30 mil perosnas al año en estados unidos osea muchisimas mas que en este caso
asi que a lavarnos las manos muuchas veces al dia!!
Indigante: el jueves en la misma página de la versión digital de Clarín primero se hablaba de la necesidad de no llevar el virus a las provincias y tres líneas más abajo estaba el atículo que promocionaba la campaña "invierno en Argentina" o una boludez por el estilo donde se proponía el viaje a los centros turísticos y que la gente viaje, circule, deje dinero en las provincias.
salud-os
a anónimo: medidas para siempre, exacto
es verdad que se muere gente todos los años por gripe común, pero es gente de grupos de riesgo
a miss fiamma: exacto, por fin alguien inteligente que entiende lo que digo
gracias
un abrazo (virtual para evitar contagios)
En España ese discurso del "no pasa nada" y de sabelotodos que buscan responsables donde no los hay se le llama PAPANATISMO (de papa natas). En todas partes cuecen habas, querida Marga. Salvando las distancias (que son muchas), esta cuestión de la gripe me recuerda los primeros años del SIDA. Afortunadamente, ahora estoy prevenida.
Besosss
a olga_c: sí, evidentemente somos pueblos que se parecen bastante...
el sida es diferente, la tasa de transmisibilidad de la gripe A es muchísimo mayor que la del sida, y la vía de contagio es diferente. en el caso del sida la responsabilidad por no contagiar y no contagiarse era (y es) casi exclusivamente de uno, más allá de las campañas de educación y la provisión de preservativos por parte del gobierno. en el caso de la gripe A H1N1 en cambio, la responsabilidad personal existe, pero es trascendida por la responsabilidad de las autoridades sanitarias en cuanto a higiene ambiental, que abarca todos los ámbitos públicos
hoy sin falta retomo tu mail, un beso
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