Su lectura me ha parecido tan interesante que me ha movido a volcar algunas reflexiones (no pretende ser un análisis) y para ello le he solicitado a Esther su autorización (la que agradezco enormemente).
(En azul e itálica el artículo original)
Aquí va :)
Derrumbando lesbianas
Este no es un manual y, menos, una radiografía. No voy a hacer el perfil de la lesbiana promedio ni trazar el prontuariado de la lesbiana peligrosa. Esta columna, escrita en el calor de la 'abenciamanía’, solo apunta a desmentir algunas barbaridades que se han dicho en estos días respecto a cómo aman las mujeres que decidieron compartir la vida y la cama con otra mujer.
MITO: Una lesbiana desea convertirse en hombre.
Incluso, cuando lleva una pistola en el cinto –como la cantante Chavela Vargas en sus tiempos más fogosos– o cuando su voz es ronca y su andar rudo, una lesbiana no desea convertirse en un hombre. No sueña con tener un pene. No lo imagina colgándole entre las piernas, no lo necesita, no lo busca.
Se susurra –porque estas cosas no se dicen frente a frente– que una lesbiana desea desesperadamente penetrar y que ansía un falo invencible. Lo murmuran muchos hombres, ilustrados o no, olvidando quizás que sus penes despiertan y duermen, más allá de sus propios deseos y batallas. Invencibles no lo son. Y las lesbianas lo tienen claro, convencidas también de que sexo no es sinónimo de penetración y disfrutan siendo mujer con sus mujeres.
Hay mujeres rudas bien heterosexuales, como lesbianas bien ladys. Hay de todo, pero pocas veces una obsesión enfermiza y devastadora por transformarse en hombres, porque justamente las dos protagonistas de esta historia (la que te quieras imaginar) decidieron vivir su vida y su sexualidad sin un hombre. Que no se confunda transexualidad con lesbianismo.
Básicamente estoy de acuerdo. Una lesbiana que desea transformarse en hombre sería un transexual mujer a hombre (ftm). Por lo general su orientación sexual sería entonces heterosexual, aunque esto es muy variable, hay casos de ftm que tienen sexo con hombres, con hombres gay... Es decir una cosa es la identidad de género, otra cosa es el rol de género y otra la orientación sexual. Las combinaciones son múltiples. Pero digamos que sí, que es verdad, que las lesbianas, aún las de aspecto más 'masculino' no desean convertirse en hombres. No estoy tan de acuerdo con que no deseen penetrar, yo creo que sí desean hacerlo, y lo hacen, porque convengamos en que para hacerlo no se necesita un pene. Hay tantas maneras de hacerlo como nos dé la imaginación. Obviamente. Y se puede ser mujer penetrando a otra mujer (o a un hombre), el acto de penetrar no nos convierte en hombres... al menos que yo sepa ;-)
MITO. Dentro de la pareja lesbiana, una es el hombre y otra la mujer.
Los roles: activa y pasiva. Activa es la que penetra con uno o más dedos a su chica o con algún juguete sexual de forma fálica. Pasiva es la que se deja penetrar. Es fácil señalar –en función de la apariencia física y hasta de la cantidad de maquillaje– que una hace el papel del hombre y, la otra, el de la mujer. Sin embargo, en una relación de dos mujeres existe una tercera opción, la más frecuente además, y la que más se goza.
Me refiero a ese término bobo, pero necesario de mencionar, llamado MODERNA: la que penetra y se deja penetrar, o toca y se deja tocar, la que arremete con fuerza a su amante, al tiempo de dejarse tomar en sus brazos.
No es habitual que, dentro de la pareja, una le diga a la otra “yo soy el macho y tú, la hembra”. La relación fluye muy al margen de los roles, etiquetas o patrones. El deseo no tiene reglas, y la entrega no pone reparos en lo que supuestamente parecen ante la sociedad, que las clasifica en masculinas (machonas) o femeninas (ladys).
La investigadora Alicia Gallotti, autora del Kama Sutra lésbico, afirma que “uno de los rasgos singulares y acaso más positivos en las relaciones lésbicas es que los roles son intercambiables y, generalmente, mucho menos definidos que entre los heterosexuales”.
Estoy de acuerdo en que en una pareja lésbica puede haber tantos roles como momentos en la vida... los roles binarios se manifiestan en todas las actividades, como así también la escala de grises que los separan. Por ejemplo una de las mujeres puede ser más hábil para manejar las finanzas de la pareja y otra más apta para el cuidado del hogar, la cocina etc. Esos roles pueden también cambiar según las épocas en una pareja más o menos duradera, dependiendo de los vaivenes de la economía, de los gustos o preferencias cambiantes, de la evolución o adquisición de nuevos conocimientos... También puede cambiar el rol que cumple cada una dependiendo de la pareja, quiero decir, uno no funciona necesariamente igual en una pareja que en otra. O sí, eso depende. Conozco lesbianas que jamás hubiesen entrado a la cocina en su pareja anterior y ahora son excelentes cocineras, sólo por poner un ejemplo.
No hace falta entonces explicar demasiado el amplio rango de roles que pueden ser performados en una pareja de lesbianas en el tema sexo. Pero ya no estaríamos hablando de épocas, ni de días, sino simplemente y como me gusta llamarlos a mí, de 'momentos'. Momentos que se suceden alternadamente, o no, desde la etapa de seducción hasta los orgasmos. Con o sin penetración. Y con o sin orgasmos. Este juego de roles puede cambiar también cíclicamente por períodos largos. Además, poco o nada tiene que ver la asunción de estos roles con la apariencia estereotipada de la lesbiana butch o femme, or something in the middle.
La verdad es que no conocía ese concepto de ser MODERNA... que para mi modo de ver es más antiguo que la escarapela...
Pero, ¿quién lleva los pantalones? Como en cualquier relación, al margen de la orientación sexual, habrá alguna que se imponga más, que tome más decisiones o que lleve las riendas. Y, al igual que en cualquier pareja, una de las dos tendrá más iniciativa en la cama, más punche y más creatividad. Eso no pasa por ser el macho.
Acotación de Gallotti: “Hay lesbianas que no admiten ser penetradas”.
Las que decididamente tienen una apariencia masculina-activa suelen buscar amantes o una pareja femenina-pasiva. Pero no son todas, no hay que generalizar.
El tema de quién lleva los pantalones puede ser tan relativo como en una pareja heterosexual. Habrá quienes crean, como yo, que quien lleva los pantalones en una pareja hetero es la mujer, aunque le haga creer al hombre que es él quien los lleva...
En cuanto a las llamadas stone-butch, es verdad que las hay, y está bien que sea así, cada quien con lo que le resulta más cómodo o más placentero. Y basta de hipocresía porque más de una habrá gozado en sus brazos como no lo había hecho antes... y si no que me lo desmientan.
MITO: Las lesbianas son las reinas del sexo oral.
Y, aunque esto afecte la reputación del 'gremio’ (sorry, compañeras), lo cierto es que ese es otro mito devastado por la realidad. El famoso cunnilingus es, ciertamente, una práctica frecuente entre una pareja de lesbianas.
Se murmura con muy mala onda que, a falta de pene, las chicas emplean su lengua. No se dice que la ausencia de un falo desarrolla lenguas poderosas, capaces de desatar orgasmos en menos tiempo que un pene promedio. Y tampoco se dice que las lesbianas con esta capacidad son parte de una élite, porque muchas, pese a la experiencia y al afán, no están dotadas para este arte. Un ejemplo más de que, aquí, la orientación sexual poco tiene que ver. Un@ es buen@ amante o mala amante, muy al margen de si es heterosexual u homosexual.
Aquí no estoy de acuerdo, yo creo que para el sexo oral, así como para el sexo en general, para una mujer no hay mejor cosa que otra mujer. Claro, papanatas hay de todos los colores... estoy hablando en general. Y no nos olvidemos que el pene está digamos 'obligado' a cumplir una función para la cual no está hecho: quiero decir, el pene está hecho para dar placer al hombre, no a la mujer... y para su función reproductiva, que desde la inseminación artificial tampoco resulta indispensable.
MITO: La lesbiana es enemiga de los hombres, y es así porque fue violada o abandonada.
En la vida de las lesbianas, los hombres no son ratas peludas ni los malos de la película. Al contrario, son buenos amigos, consejeros y apoyo.
Las investigaciones de Gallotti refieren que es falso pensar que una mujer acaba interesándose en otra mujer por alguna experiencia sexual negativa o insatisfactoria, y menos por una historia de violencia o agresión sexual.
Las lesbianas pueden rechazar el machismo, pero no odian a los hombres. Incluso, tienen actitudes machistas, como cualquier varón y mujer heterosexual.
En este punto coincido. Y voy a decir algo que ya he dicho anteriormente, si fuera así, las mujeres que sufren tempranamente abuso sexual por parte de un hombre, se convertirían en lesbianas, con lo que el porcentaje de lesbainas en la población general, especialmente en ciertas regiones o culturas, debería ser (tristemente) altísimo, y no lo es.
MITO: La lesbiana es posesiva, peligrosa, 'mujeriega’ y capaz de matar por amor.
Ojalá se hicieran estadísticas para confirmar que la mayoría de crímenes pasionales fue protagonizada por parejas heterosexuales y no por homosexuales. A la espera de este registro, queda precisar que nada más falso que clasificar a la lesbiana como posesiva, celosa y peligrosa. Hombres y mujeres lo son, muy al margen de su orientación sexual.
El sentimiento de 'mi propiedad privada’ no tiene género y es nocivo en cualquier bando. Es lamentable que presuntos psicólogos o psicoterapeutas hayan hecho en estos días desinformadas y prejuiciosas declaraciones al respecto, clasificando a las lesbianas como si fueran ganado.
¿Son inestables, infieles y no pueden sostener una relación formal? Falso. Generalizar es un absurdo, como decir que todos los hombres son 'mujeriegos’ e incapaces de amar a una sola mujer.
Exactamente. Además, nadie mata por amor... hay asesinos que matan por amor propio cuando pierden a su amor, y esos asesinos, desde el punto de vista estadístico son mayoritariamente hombres heterosexuales.
MITO: La lesbiana vive obsesionada con el sexo y es una depredadora sexual.
Los adictos al sexo son mayoritariamente hombres heterosexuales. Los depredadores sexuales (abusadores, violadores y más) son, igualmente, hombres y heterosexuales. Y no por ello se dice que los hombres son adictos al sexo y depredadores sexuales. Las patologías y el prontuariado no pasan por la orientación sexual de nadie. Las disfunciones sexuales, además, afectan a hombre y mujer, muy al margen de su orientación sexual.
Totalmente de acuerdo.
MITO: La lesbiana es un ser sufrido, desdichado y marginado.
En esta sociedad con altas dosis de homofobia, es cierto que las lesbianas –cada vez menos invisibles– sufren circunstancias adversas a diario, pero no son las más tristes y jodidas del planeta. La violencia golpea más a las mujeres heterosexuales.
Los feminicidios no son patrimonio lésbico. La violencia familiar se da, con implacable fuerza, en hogares heterosexuales con historias de embarazo adolescente, aborto, maltrato y muerte. La marginación castiga más a los transexuales y, aunque esto no es un consuelo, la verdad hay que decirla.
Bien, perfecto, es la pura verdad. Y por si no queda claro en este blog, mi lesbianismo es una de las cosas que más feliz me ha hecho en mi vida: serlo, asumirlo y vivirlo. Y si tuve que pasar por ciertos sinsabores, ellos no fueron fruto de mi lesbiansimo sino de mi personalidad, mis temores, mi timidez, la época, el lugar y el núcleo familiar en el que me tocó desarrollarme.
P.D.:
1 - Aclaro que tanto éste como mi post titulado 'Crónica de una muerte anunciada' no pretende abrir juicio acerca de la culpabilidad o la inocencia de nadie.
2 - Agradezco a Esther su enorme generosidad.
Este no es un manual y, menos, una radiografía. No voy a hacer el perfil de la lesbiana promedio ni trazar el prontuariado de la lesbiana peligrosa. Esta columna, escrita en el calor de la 'abenciamanía’, solo apunta a desmentir algunas barbaridades que se han dicho en estos días respecto a cómo aman las mujeres que decidieron compartir la vida y la cama con otra mujer.
MITO: Una lesbiana desea convertirse en hombre.
Incluso, cuando lleva una pistola en el cinto –como la cantante Chavela Vargas en sus tiempos más fogosos– o cuando su voz es ronca y su andar rudo, una lesbiana no desea convertirse en un hombre. No sueña con tener un pene. No lo imagina colgándole entre las piernas, no lo necesita, no lo busca.
Se susurra –porque estas cosas no se dicen frente a frente– que una lesbiana desea desesperadamente penetrar y que ansía un falo invencible. Lo murmuran muchos hombres, ilustrados o no, olvidando quizás que sus penes despiertan y duermen, más allá de sus propios deseos y batallas. Invencibles no lo son. Y las lesbianas lo tienen claro, convencidas también de que sexo no es sinónimo de penetración y disfrutan siendo mujer con sus mujeres.
Hay mujeres rudas bien heterosexuales, como lesbianas bien ladys. Hay de todo, pero pocas veces una obsesión enfermiza y devastadora por transformarse en hombres, porque justamente las dos protagonistas de esta historia (la que te quieras imaginar) decidieron vivir su vida y su sexualidad sin un hombre. Que no se confunda transexualidad con lesbianismo.
Básicamente estoy de acuerdo. Una lesbiana que desea transformarse en hombre sería un transexual mujer a hombre (ftm). Por lo general su orientación sexual sería entonces heterosexual, aunque esto es muy variable, hay casos de ftm que tienen sexo con hombres, con hombres gay... Es decir una cosa es la identidad de género, otra cosa es el rol de género y otra la orientación sexual. Las combinaciones son múltiples. Pero digamos que sí, que es verdad, que las lesbianas, aún las de aspecto más 'masculino' no desean convertirse en hombres. No estoy tan de acuerdo con que no deseen penetrar, yo creo que sí desean hacerlo, y lo hacen, porque convengamos en que para hacerlo no se necesita un pene. Hay tantas maneras de hacerlo como nos dé la imaginación. Obviamente. Y se puede ser mujer penetrando a otra mujer (o a un hombre), el acto de penetrar no nos convierte en hombres... al menos que yo sepa ;-)
MITO. Dentro de la pareja lesbiana, una es el hombre y otra la mujer.
Los roles: activa y pasiva. Activa es la que penetra con uno o más dedos a su chica o con algún juguete sexual de forma fálica. Pasiva es la que se deja penetrar. Es fácil señalar –en función de la apariencia física y hasta de la cantidad de maquillaje– que una hace el papel del hombre y, la otra, el de la mujer. Sin embargo, en una relación de dos mujeres existe una tercera opción, la más frecuente además, y la que más se goza.
Me refiero a ese término bobo, pero necesario de mencionar, llamado MODERNA: la que penetra y se deja penetrar, o toca y se deja tocar, la que arremete con fuerza a su amante, al tiempo de dejarse tomar en sus brazos.
No es habitual que, dentro de la pareja, una le diga a la otra “yo soy el macho y tú, la hembra”. La relación fluye muy al margen de los roles, etiquetas o patrones. El deseo no tiene reglas, y la entrega no pone reparos en lo que supuestamente parecen ante la sociedad, que las clasifica en masculinas (machonas) o femeninas (ladys).
La investigadora Alicia Gallotti, autora del Kama Sutra lésbico, afirma que “uno de los rasgos singulares y acaso más positivos en las relaciones lésbicas es que los roles son intercambiables y, generalmente, mucho menos definidos que entre los heterosexuales”.
Estoy de acuerdo en que en una pareja lésbica puede haber tantos roles como momentos en la vida... los roles binarios se manifiestan en todas las actividades, como así también la escala de grises que los separan. Por ejemplo una de las mujeres puede ser más hábil para manejar las finanzas de la pareja y otra más apta para el cuidado del hogar, la cocina etc. Esos roles pueden también cambiar según las épocas en una pareja más o menos duradera, dependiendo de los vaivenes de la economía, de los gustos o preferencias cambiantes, de la evolución o adquisición de nuevos conocimientos... También puede cambiar el rol que cumple cada una dependiendo de la pareja, quiero decir, uno no funciona necesariamente igual en una pareja que en otra. O sí, eso depende. Conozco lesbianas que jamás hubiesen entrado a la cocina en su pareja anterior y ahora son excelentes cocineras, sólo por poner un ejemplo.
No hace falta entonces explicar demasiado el amplio rango de roles que pueden ser performados en una pareja de lesbianas en el tema sexo. Pero ya no estaríamos hablando de épocas, ni de días, sino simplemente y como me gusta llamarlos a mí, de 'momentos'. Momentos que se suceden alternadamente, o no, desde la etapa de seducción hasta los orgasmos. Con o sin penetración. Y con o sin orgasmos. Este juego de roles puede cambiar también cíclicamente por períodos largos. Además, poco o nada tiene que ver la asunción de estos roles con la apariencia estereotipada de la lesbiana butch o femme, or something in the middle.
La verdad es que no conocía ese concepto de ser MODERNA... que para mi modo de ver es más antiguo que la escarapela...
Pero, ¿quién lleva los pantalones? Como en cualquier relación, al margen de la orientación sexual, habrá alguna que se imponga más, que tome más decisiones o que lleve las riendas. Y, al igual que en cualquier pareja, una de las dos tendrá más iniciativa en la cama, más punche y más creatividad. Eso no pasa por ser el macho.
Acotación de Gallotti: “Hay lesbianas que no admiten ser penetradas”.
Las que decididamente tienen una apariencia masculina-activa suelen buscar amantes o una pareja femenina-pasiva. Pero no son todas, no hay que generalizar.
El tema de quién lleva los pantalones puede ser tan relativo como en una pareja heterosexual. Habrá quienes crean, como yo, que quien lleva los pantalones en una pareja hetero es la mujer, aunque le haga creer al hombre que es él quien los lleva...
En cuanto a las llamadas stone-butch, es verdad que las hay, y está bien que sea así, cada quien con lo que le resulta más cómodo o más placentero. Y basta de hipocresía porque más de una habrá gozado en sus brazos como no lo había hecho antes... y si no que me lo desmientan.
MITO: Las lesbianas son las reinas del sexo oral.
Y, aunque esto afecte la reputación del 'gremio’ (sorry, compañeras), lo cierto es que ese es otro mito devastado por la realidad. El famoso cunnilingus es, ciertamente, una práctica frecuente entre una pareja de lesbianas.
Se murmura con muy mala onda que, a falta de pene, las chicas emplean su lengua. No se dice que la ausencia de un falo desarrolla lenguas poderosas, capaces de desatar orgasmos en menos tiempo que un pene promedio. Y tampoco se dice que las lesbianas con esta capacidad son parte de una élite, porque muchas, pese a la experiencia y al afán, no están dotadas para este arte. Un ejemplo más de que, aquí, la orientación sexual poco tiene que ver. Un@ es buen@ amante o mala amante, muy al margen de si es heterosexual u homosexual.
Aquí no estoy de acuerdo, yo creo que para el sexo oral, así como para el sexo en general, para una mujer no hay mejor cosa que otra mujer. Claro, papanatas hay de todos los colores... estoy hablando en general. Y no nos olvidemos que el pene está digamos 'obligado' a cumplir una función para la cual no está hecho: quiero decir, el pene está hecho para dar placer al hombre, no a la mujer... y para su función reproductiva, que desde la inseminación artificial tampoco resulta indispensable.
MITO: La lesbiana es enemiga de los hombres, y es así porque fue violada o abandonada.
En la vida de las lesbianas, los hombres no son ratas peludas ni los malos de la película. Al contrario, son buenos amigos, consejeros y apoyo.
Las investigaciones de Gallotti refieren que es falso pensar que una mujer acaba interesándose en otra mujer por alguna experiencia sexual negativa o insatisfactoria, y menos por una historia de violencia o agresión sexual.
Las lesbianas pueden rechazar el machismo, pero no odian a los hombres. Incluso, tienen actitudes machistas, como cualquier varón y mujer heterosexual.
En este punto coincido. Y voy a decir algo que ya he dicho anteriormente, si fuera así, las mujeres que sufren tempranamente abuso sexual por parte de un hombre, se convertirían en lesbianas, con lo que el porcentaje de lesbainas en la población general, especialmente en ciertas regiones o culturas, debería ser (tristemente) altísimo, y no lo es.
MITO: La lesbiana es posesiva, peligrosa, 'mujeriega’ y capaz de matar por amor.
Ojalá se hicieran estadísticas para confirmar que la mayoría de crímenes pasionales fue protagonizada por parejas heterosexuales y no por homosexuales. A la espera de este registro, queda precisar que nada más falso que clasificar a la lesbiana como posesiva, celosa y peligrosa. Hombres y mujeres lo son, muy al margen de su orientación sexual.
El sentimiento de 'mi propiedad privada’ no tiene género y es nocivo en cualquier bando. Es lamentable que presuntos psicólogos o psicoterapeutas hayan hecho en estos días desinformadas y prejuiciosas declaraciones al respecto, clasificando a las lesbianas como si fueran ganado.
¿Son inestables, infieles y no pueden sostener una relación formal? Falso. Generalizar es un absurdo, como decir que todos los hombres son 'mujeriegos’ e incapaces de amar a una sola mujer.
Exactamente. Además, nadie mata por amor... hay asesinos que matan por amor propio cuando pierden a su amor, y esos asesinos, desde el punto de vista estadístico son mayoritariamente hombres heterosexuales.
MITO: La lesbiana vive obsesionada con el sexo y es una depredadora sexual.
Los adictos al sexo son mayoritariamente hombres heterosexuales. Los depredadores sexuales (abusadores, violadores y más) son, igualmente, hombres y heterosexuales. Y no por ello se dice que los hombres son adictos al sexo y depredadores sexuales. Las patologías y el prontuariado no pasan por la orientación sexual de nadie. Las disfunciones sexuales, además, afectan a hombre y mujer, muy al margen de su orientación sexual.
Totalmente de acuerdo.
MITO: La lesbiana es un ser sufrido, desdichado y marginado.
En esta sociedad con altas dosis de homofobia, es cierto que las lesbianas –cada vez menos invisibles– sufren circunstancias adversas a diario, pero no son las más tristes y jodidas del planeta. La violencia golpea más a las mujeres heterosexuales.
Los feminicidios no son patrimonio lésbico. La violencia familiar se da, con implacable fuerza, en hogares heterosexuales con historias de embarazo adolescente, aborto, maltrato y muerte. La marginación castiga más a los transexuales y, aunque esto no es un consuelo, la verdad hay que decirla.
Bien, perfecto, es la pura verdad. Y por si no queda claro en este blog, mi lesbianismo es una de las cosas que más feliz me ha hecho en mi vida: serlo, asumirlo y vivirlo. Y si tuve que pasar por ciertos sinsabores, ellos no fueron fruto de mi lesbiansimo sino de mi personalidad, mis temores, mi timidez, la época, el lugar y el núcleo familiar en el que me tocó desarrollarme.
P.D.:
1 - Aclaro que tanto éste como mi post titulado 'Crónica de una muerte anunciada' no pretende abrir juicio acerca de la culpabilidad o la inocencia de nadie.
2 - Agradezco a Esther su enorme generosidad.























6 opinan:
Marga he terminado leyendo primero tu respuesta a partir del tercer concepto. En fin primero creo que el Kamasutra lesbico" está realizado desde un punto de vista un poco heterosexista y esquemático (o valga la redundancia). Me gusta más el enfoque de Paloma Ruiz y Esperanza Moreno en "Tu dedo corazón", qeu por cierto tambien tienen un kamasutra lesbico en la red con video, imagenes y texto. Aunque yo por lo general leo todo y paso de teorías, nada como probar y probarnos.
Tenia una amiga en USA muy femenina que decia que no tenía necesidad de ser penetrada, no le gustaba punto. Eso estaba bien, como lo estaría lo contrario y he conocido muy masculinas que les gusta en cambio la penetración. El punto 2 es que me asombra leer todavía estas cosas en todo caso lo de los roles es tan relativo.
Eso de que la falta de pene desarrolla una lengua poderosa me ha parecido por lo menos gracioso. Yo la verdad no creo que mi lengua sea muy distinta a la de mi etapa puramente heterosexual y a mis compañeros no parecia molarles mucho la penetración, por tanto no añoraba yo un pene en esta epoca :-P ¿Pero es que acaso lo añoro ahora? . Para "suplir la ausencia de pene" (es que me parece una expresión tonta perse) las tiendas están llenas de artilugios mil veces más divertidos y sin EEPP. La lengua es bastante más versátil por fortuna como para ser un mero elemento sustitorio de nada.
MIra tu, para saber que por lo general las lesbianas no lo son por una mala experiencia hetero Gallotti sobra, solo hay que preguntarle a las tantas que te rodean (no me gusta Gallotti ya lo dije). Es que me parece que descubrir eso a estas alturas.
Me parece bien para derribar ciertos prejuicios más con lo que está cayendo en Perú pero siento que los conceptos utilizados para las respuestas también son un poco encasilladores. Cada cuerpo es un mundo, como dices con cada pareja sexual puede haber cambios radicales en nuestra forma de abordar el sexo porque liberas prejuicios, das otro enfoque, te adaptas a tu pareja, descubres que disfrutas con cosas que jamás habrías pensado, cualquiera de los enumerados vale.
En fin... Solo una reflexión sobre la reflexión. Básicamente estoy de acuerdo con tus notas.
Sobre el caso, buff que decir. Hay un libro, "la construccion de la lesbiana perversa" de beatriz gimeno que recomiendo ampliamente.
a mercedes: claro, justamente me parece que el valor de lo que escribió Esther es que nos llame a la reflexión, por eso más que dar por tierra con lo que ella propone he preferido dar mi punto de vista, tratando de no alejarme demasiado del de ella, por eso sigo hablando de roles heterosexuales y heterosexistas, para que se comprenda de qué estoy hablando... personalmente no los veo ni los vivo de ese modo, bueno no siempre...
me alegra que hayas aportado tu opinión, que a mi entender es superadora de muchos estereotipos
me gusta cuando la gente se acerca y redobla la apuesta, como lo hizo lena de mar con mi otro post acerca del amor y la virtualidad
por eso es que me gusta tanto contar con ustedes para ayudarme a crecer y a seguir abriendo mi mente
un abrazo
Yo creo que hay excepciones, como todo en la vida, pero por lo general, la que lleva las riendas de la pareja, lleva la iniciativa en la cama. Es la más activa, la más inquieta de las dos, sin que eso se entienda, por favor, que estoy diciendo que es la más masculina.
Saludos!
a cecilia: sabés que no sé si es así, porque yo nunca lo viví, siempre tuve parejas muy 'parejas' valga la redundancia... y en las parejas lesbianas que conocí, era muy difícil adivinar desde afuera qué era lo que pasaba en el seno de la relación... pero si vos lo decís, te creo...
un beso
Estupendo post. Muy interesante, muy necesario. Gracias :-)
a olga_c:
no! gracias a vos por tus palabras
:)
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