Las lesbianas también existen
Extracto del articulo publicado en 'En lucha', Septiembre 2005
por Raquel Platero
Investigadora de la UCM y Presidenta de RQTR, Asociación de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de la Universidad Complutense de Madrid
www.rqtr.org
Ni todas las mujeres tenemos las mismas necesidades, ni todas las lesbianas reclamamos lo mismo. Sé que no digo nada nuevo, pero dada la escasez de caras públicas, referentes, líderes o diversidad de discursos, es necesario que hablemos de qué queremos las lesbianas más allá de lo que a través de los medios de comunicación las lesbianas parecen ser o demandar.
Es hora de que se nos oiga mucho y con muchos discursos distintos sobre qué queremos las lesbianas, qué necesitamos transformar de nuestros entornos próximos para poder vivir mejor.
Desde los protocolos médicos y ginecológicos que asumen constantemente nuestra heterosexualidad, hasta la transformación de los modelos sociales que asumen que las mujeres —y por extensión las lesbianas— tenemos que ajustarnos a determinados patrones de conducta, aspecto, etc.
Es hora de que se amplíen la cantidad y calidad de imágenes sobre el lesbianismo.
Es hora de que se amplíen la cantidad y calidad de imágenes y voces que se divulgan sobre el lesbianismo, desde las mujeres que simplemente tienen sexo con mujeres, hasta quienes
reclaman el matrimonio —y si quieren por la iglesia.
Es importante dar cabida a la diversidad que formamos, desde los colectivos de lesbianas, de feministas, del movimiento LGTB, desde todo tipo de organizaciones pero también de personas que desde sus acciones cotidianas podamos transformar nuestra realidad.
Es importante hacer un esfuerzo para que no se catalogue el matrimonio gay como el fin de las reivindicaciones LGTB y nos preguntemos si con esto ya están cumplidas las demandas
de las lesbianas o si debemos hacer una reflexión más profunda del efecto perverso de invisibilización que puede tener.
Leer el artículo completo: http://www.felgtb.org/files/docs/33fdcf56fa3b.pdf
Buscando otro material me encontré con este artículo con el que coincido en parte, especialmente porque plantea el tema de la invisibilidad lesbiana, poniendo el foco en nosotras mismas, en cómo somos, en qué queremos y por qué estamos como estamos.
No pretendo desde acá escribir un ensayo que responda esas preguntas, pero sí destacar que lamentablemente poco se ha avanzado en el terreno de la visibilidad lesbiana, más allá del esfuerzo de las militantes (movilizadas por causas más o menos genuinas), y que por el contrario, humildemente veo un -por lo menos extraño, si no peligroso- avance de la normalización, gestado y/o enquistado en el propio seno de la comunidad lesbiana, normalización en la que la autora citada pone como punto cúlmine el matrimonio gay, concepto con el que desde luego podemos o no estar de acuerdo.
Tanto se nos ha colado la lesbofobia que ahora no solamente existe en casi toda lesbiana (como lesbofobia internalizada) sino que la comunidad lésbica en sí misma se ha vuelto lesbofóbica al punto que osar llamarnos a nosotras mismas 'lesbianas' o parecerlo (desde lo físico, la apariencia o lo actitudinal) es visto como algo no sólo indeseable sino hasta peligroso.
Extracto del articulo publicado en 'En lucha', Septiembre 2005
por Raquel Platero
Investigadora de la UCM y Presidenta de RQTR, Asociación de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de la Universidad Complutense de Madrid
www.rqtr.org
Ni todas las mujeres tenemos las mismas necesidades, ni todas las lesbianas reclamamos lo mismo. Sé que no digo nada nuevo, pero dada la escasez de caras públicas, referentes, líderes o diversidad de discursos, es necesario que hablemos de qué queremos las lesbianas más allá de lo que a través de los medios de comunicación las lesbianas parecen ser o demandar.
Es hora de que se nos oiga mucho y con muchos discursos distintos sobre qué queremos las lesbianas, qué necesitamos transformar de nuestros entornos próximos para poder vivir mejor.
Desde los protocolos médicos y ginecológicos que asumen constantemente nuestra heterosexualidad, hasta la transformación de los modelos sociales que asumen que las mujeres —y por extensión las lesbianas— tenemos que ajustarnos a determinados patrones de conducta, aspecto, etc.
Es hora de que se amplíen la cantidad y calidad de imágenes sobre el lesbianismo.
Es hora de que se amplíen la cantidad y calidad de imágenes y voces que se divulgan sobre el lesbianismo, desde las mujeres que simplemente tienen sexo con mujeres, hasta quienes
reclaman el matrimonio —y si quieren por la iglesia.
Es importante dar cabida a la diversidad que formamos, desde los colectivos de lesbianas, de feministas, del movimiento LGTB, desde todo tipo de organizaciones pero también de personas que desde sus acciones cotidianas podamos transformar nuestra realidad.
Es importante hacer un esfuerzo para que no se catalogue el matrimonio gay como el fin de las reivindicaciones LGTB y nos preguntemos si con esto ya están cumplidas las demandas
de las lesbianas o si debemos hacer una reflexión más profunda del efecto perverso de invisibilización que puede tener.
Leer el artículo completo: http://www.felgtb.org/files/docs/33fdcf56fa3b.pdf
Buscando otro material me encontré con este artículo con el que coincido en parte, especialmente porque plantea el tema de la invisibilidad lesbiana, poniendo el foco en nosotras mismas, en cómo somos, en qué queremos y por qué estamos como estamos.
No pretendo desde acá escribir un ensayo que responda esas preguntas, pero sí destacar que lamentablemente poco se ha avanzado en el terreno de la visibilidad lesbiana, más allá del esfuerzo de las militantes (movilizadas por causas más o menos genuinas), y que por el contrario, humildemente veo un -por lo menos extraño, si no peligroso- avance de la normalización, gestado y/o enquistado en el propio seno de la comunidad lesbiana, normalización en la que la autora citada pone como punto cúlmine el matrimonio gay, concepto con el que desde luego podemos o no estar de acuerdo.
Tanto se nos ha colado la lesbofobia que ahora no solamente existe en casi toda lesbiana (como lesbofobia internalizada) sino que la comunidad lésbica en sí misma se ha vuelto lesbofóbica al punto que osar llamarnos a nosotras mismas 'lesbianas' o parecerlo (desde lo físico, la apariencia o lo actitudinal) es visto como algo no sólo indeseable sino hasta peligroso.








4 opinan:
Estoy de acuerdo con el artículo (y gracias por subirlo).
Tanto en que no todas tenemos las mismas necesidades como en la falta de referentes. Habrá que dejar de buscar y comenzar a hacer, me digo. Y me digo también que para ser escuchadas antes hay que ser vistas.
Es la pregunta de siempre, reclamamos, por ejemplo, el matrimonio gay... ¿para qué? ¿quién lo va a usar? ¿para quién se reclaman estos derechos?
tienes toooda la razón marga: es lesbofobia unternalizada: las lesbianas. hace poco Ave comentaba sobre esa película de winterbotom, butterfly kiss, y recuerdo que a pesar de ser una lesbiana totalmente desarmarizada cuando la vi, me horrorizó acabar tan aislada y excluida socialmente como esas dos mujeres. Porque hay una cierta relación entre lesbianismo y exclusión social: yo creo que ese es el miedo de las lesbianas a "ser".
En España una cantidad ENORME de lesbianas jóvenes son horripilantemente plumófobas y por extensión lesbófobas. Tanto, que a veces me horrorizo y pienso qué coño hemos estado haciendo todo este tiempo. Eso por un lado.
Por otro lado, siempre estarán esas que, cuando tú reivindicas tu necesidad de ser visible, te salen con el cuento de que ellas "no van con ninguna bandera por ahí" o que "no van alardeando por ahí de nada", cuando lo que en realidad quieren decir es que son unas armarizadas de tomo y lomo a las que les molesta profundamente tu visibilidad. Ni qué decir tiene que para una persona visible resulta prácticamente imposible mantener una relación afectiva con una persona armarizada que se niega a reconocerte y a reconocerse como mujer lesbiana con todas las consecuencias.
Me importa tres pares de pimientos coloraos que ahora salgan las armarizadas de siempre a llamarme radical, intolerante, activista o lo que les salga de la punta del pie. Bastante he sufrido con la miserable cobardía de algunas como para encima tener que andar pidiendo perdón.
a bastiana baltar bux: por nada, deberíamso agradecerles a quienes escriben sobre estos temas, que no son muchas...
Decís: 'Habrá que dejar de buscar y comenzar a hacer, me digo. Y me digo también que para ser escuchadas antes hay que ser vistas.' y tus palabras me parecen geniales, resumen perfectamente nuestro estado de situación
con respecto al matrimonio gay, yo lo usaría si pudiera, pero yo soy sólo un ejemplo, o mejor dicho 2 ;-)
a farala: no vi la película, así que ahí ando perdida mal, no puedo opinar
no estoy tan segura de que efectivamente haya una relación entre lesbianismo y exclusión social... quizás sea así en Europa, no lo sé, acá en Argentina los excluídos sociales son muchos y nada tienen que ver con el lesbianismo...
en cuanto a ser solitario o no, a integrarse o adaptarse al medio, creo que eso es cuestión de cada uno, de su personalidad, su temperamento, su historia de vida y sus decisiones en el día a día
a ave: yo podría haber escrito ese comentario, tanto se asemejan nuestras opiniones al respecto...
siempre he resaltado esos aspectos de la armarización: la lesbofobia internalizada, la confusión entre visibilidad y exhibicionismo, y la falta de respeto desde la falta de reconocimiento (o mejor dicho la negación) que significa para la pareja de la armarizada, sin olvidarnos de la amenaza que podemos llegar a significar para el pensamiento y los miedos de una armarizada las que estamos fuera
brillante como lo has expresado en tan pocas palabras, a mí me ha llevado varios posts hablar de ello y no me ha resultado tan claro y contundente
saludos!
Publicar un comentario en la entrada
Tu opinión nos interesa a todas.
Gracias por comentar!
Si querés escribirme podés hacerlo a: haymujeres@gmail.com
Seguí mis mensajes en Twitter!