Implica también comenzar a ser víctima de una doble discriminación: la de no pertenecer al colectivo de mujeres (cuando se nombra a 'las mujeres' se habla de mujeres heterosexuales) ni al colectivo gay, que por lo general hace referencia exclusivamente a los homosexuales hombres.
Escribí este párrafo inspirada en la lectura del artículo que cito a continuación. Mis palabras son una interpretación libre y no tienen necesariamente que coincidir con la intención original de las autoras.
Lesbianas en América Latina: de la inexistencia a la visibilidad
Alejandra Sardá*
Rosa María Posa Guinea**
Verónica Villalba Morales***
A modo de introducción: identidades lésbicas en América Latina
Ser lesbiana en Latinoamérica tiene muchos significados, el principal es la posición política de las que se nombran como tales. La construcción de la identidad lésbica implica la conciencia de la discriminación histórica del ser lesbiana; en la medida en que esta palabra tiene connotaciones negativas en la sociedad, la mayoría de las mujeres que aman a otras mujeres y que tienen relaciones sexo-afectivas con ellas no desean denominarse con esta palabra. Como afirma Alfarache, “el nombre es una marca identitaria que posiciona a las mujeres en el mundo y ante los otros, desde la cual las mujeres definen tanto su autopercepción como sus relaciones con las y los demás” (Alfarache: 2003, 242).
El proceso de nombrarse implica pensarse en el contexto de una sociedad cuya norma es la heterosexualidad obligatoria para mujeres y hombres (Rich: 1999), y las consecuencias que trae consigo transgredirla. Según Adrienne Rich: “La existencia lesbiana comprende tanto la ruptura de un tabú como el rechazo hacia un modo de vida obligatorio”. Es un “ataque directo o indirecto a los derechos masculinos de acceso a las mujeres” (Rich: 1999, 189).
Ser lesbiana significa también romper con el modelo de mujer de sociedades patriarcales como las latinoamericanas; es en ese sentido que Monique Wittig dice que las lesbianas no somos mujeres por no cumplir con la normativa heterosexual (Tron: 2003).
El objetivo de este artículo es mostrar rasgos de la situación social, organizativa y legal de las lesbianas en América Latina y el Caribe que permitan a las personas que lean conocer un poco más acerca de esta realidad. Para ello, partiremos de una posición política identitaria que pretende deconstruir una identidad esencialista que niegue las diversas formas que existen de ser lesbiana, sobre todo si se asocia a una única forma biológica de ser mujer; de hecho, existen personas con cuerpos diferentes a los concebidos tradicionalmente (personas transgéneros) que se identifican a sí mismas como lesbianas.
Por supuesto que no pretendemos en este artículo ni ser exhaustivas nombrando todas las diferencias, ni proporcionar una visión monolítica y uniformizadora.
Discriminaciones hacia lesbianas en lo privado y en lo público. Descripción analítica de las formas de discriminación hacia lesbianas. Algunos ejemplos
Es muy conocido el discurso lésbico según el cual las lesbianas somos doblemente discriminadas: por ser mujeres y por ser lesbianas. Pero en muchas ocasiones no está muy claro en qué consiste esta doble discriminación, ni por qué es doble. Por otro lado cuando se habla de las mujeres como “sector” discriminado se piensa en las mujeres heterosexuales, se pretende abarcar las mujeres “en general”. Las lesbianas constituyen la “excepción” o el “aparte” tanto cuando se habla de mujeres como cuando se habla de homosexuales (generalmente se habla de homosexuales hombres). De hecho las grandes persecuciones en los diferentes países de América Latina han sido a homosexuales varones. Esta circunstancia ha podido resultar “cómoda” para las mujeres lesbianas porque las ponía a salvo de las persecuciones policiales, pero el silenciamiento y la ocultación hacen difícil la comprensión de los problemas de las lesbianas asimilándolas a los hombres homosexuales o a las mujeres heterosexuales.
* Alejandra Sardá es Coordinadora del Programa para América Latina y el Caribe de IGLHRC - Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas – psicóloga y traductora literaria, vive en Buenos Aires.
** Rosa M Posa Guinea es pedagoga, asesora en género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Paraguay hasta 2003. Actualmente es responsable del Instituto de IGLHRC, consultora en género y miembra fundadora de Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas.
*** Verónica Patricia Villalba Morales es comunicadora, responsable del Informativo Mujer del Centro de Documentación y Estudios en Asunción, Paraguay, es activista lesbiana y feminista. Integrante de la Coordinación de Mujeres del Paraguay. Miembra fundadora de Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas.
Leer el artículo completo: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1349
P.D. 2: es interesante que el artículo aclare más adelante que "cuando se hace referencia a la 'población femenina' en realidad debería decirse 'las mujeres de la población' porque dentro de la población femenina caben perfectamente los hombres, ya que las mujeres no somos dueñas de la feminidad, ni los hombres de la masculinidad".
Y eso era justamente lo que le comentaba a Talita en su post 'los animales del emperador'.







