Tenemos suerte. Tenemos tres hermosos gatos. El primero, como ya he contado, nació en la casa de una amiga hace dieciséis años atrás, el segundo, como también ya saben, nos llegó por el 'descuido' de unos vecinos cuando se mudaron. Vero y yo lo adoptamos sin dudar... de eso ya han pasado más de cinco años. El tercero, Toto, es un regalo inmenso que nos ha dado este 2010 ni bien comenzó.
La historia como se imaginarán es larga: Toto apareció en el muro de casa alguna noche de Octubre del 09. Vero estaba en Montevideo y yo le contaba que 'una gatita' venía de madrugada a llorar a casa... parecía chiquita y estaría -según mi pobre criterio- en celo. Como nuestros dos gatos son machos pero castrados, la pobre se iba como había venido y nada de lo que yo pudiera ofrecerle, ni agua, ni comida, ni leche, lograban que dejara de llorar. Hasta que un día, después de noches y noches de intentar obtener su confianza, logré acercarle un poco de comida. Ese fue el puntapié inicial.
Me llamaba la atención que no viniera todas las noches, y que no comiera toda la comida. Y si bien parecía perdida por su bajo peso y su falta de aseo, sospeché que alguien más podría estar alimentándola. Así que pregunté en el edificio y en el barrio si alguien la conocía, si tenía dueño, si alguien pretendía quedársela porque esa era mi intención. Nuestra intención. Ni bien volviera Vero, entre las dos la llevaríamos al veterinario. En el taller me dijeron que habían visto de noche un gato con esas características y que se comía la comida de sus gatos... era una pista. Ni bien Vero regresó logró averiguar que había estado parando en un negocio de la cuadra, y que no era una gata sino un gato... A metros de altura, de noche y siempre huyendo como un flash no habia podido advertir que en efecto era un machito con los testículos aún no descendidos...
Todo lo que siguió (y sigue) fue un arduo trabajo en conjunto para que se sintiera lo suficientemente confiado para acercarse a nosotras, dejarse acariciar, bañar, llevar a la veterinaria, y especialmente, para que nuestros otros dos gatos lo aceptaran, sin forzar las situaciones, dejando que el tiempo y la paciencia de parte de todos hicieran su tarea. Hoy Toto duerme en nuestra cama. No todas las noches, no toda la noche, pero creo que lo estamos logrando.


La historia como se imaginarán es larga: Toto apareció en el muro de casa alguna noche de Octubre del 09. Vero estaba en Montevideo y yo le contaba que 'una gatita' venía de madrugada a llorar a casa... parecía chiquita y estaría -según mi pobre criterio- en celo. Como nuestros dos gatos son machos pero castrados, la pobre se iba como había venido y nada de lo que yo pudiera ofrecerle, ni agua, ni comida, ni leche, lograban que dejara de llorar. Hasta que un día, después de noches y noches de intentar obtener su confianza, logré acercarle un poco de comida. Ese fue el puntapié inicial.
Me llamaba la atención que no viniera todas las noches, y que no comiera toda la comida. Y si bien parecía perdida por su bajo peso y su falta de aseo, sospeché que alguien más podría estar alimentándola. Así que pregunté en el edificio y en el barrio si alguien la conocía, si tenía dueño, si alguien pretendía quedársela porque esa era mi intención. Nuestra intención. Ni bien volviera Vero, entre las dos la llevaríamos al veterinario. En el taller me dijeron que habían visto de noche un gato con esas características y que se comía la comida de sus gatos... era una pista. Ni bien Vero regresó logró averiguar que había estado parando en un negocio de la cuadra, y que no era una gata sino un gato... A metros de altura, de noche y siempre huyendo como un flash no habia podido advertir que en efecto era un machito con los testículos aún no descendidos...
Todo lo que siguió (y sigue) fue un arduo trabajo en conjunto para que se sintiera lo suficientemente confiado para acercarse a nosotras, dejarse acariciar, bañar, llevar a la veterinaria, y especialmente, para que nuestros otros dos gatos lo aceptaran, sin forzar las situaciones, dejando que el tiempo y la paciencia de parte de todos hicieran su tarea. Hoy Toto duerme en nuestra cama. No todas las noches, no toda la noche, pero creo que lo estamos logrando.










10 opinan:
Qué belleza es Toto!! Van a ver que pronto ya se habrá adaptado a su nuevo hogar :D
Besos a tod@s!!!
:) guapeton toto... Me encantaría una gatita ahora, pero esto es un piso y sobretodo no se como se lo tomará el Miguel que se siente dueño y señor de todo lo que se mueve y de lo que no se mueve también.
a tranquilita: gracias :)) siempre creímos que es él quien tiene que elegir con quienes quedarse, o dónde, y parece que ha elegido este lugar...
besos a ustedes!
a mercedes: es complicado traer un nuevo gato en esos casos... quiero decir cuando nuestro gato es 'hijo único' como lo fue Marlon por nueve años... nunca quisimos traer otro u otra por temor a que se sintiera desplazado o lo rechazara, y un día apareció Chipi a comerle la comida y así se fue metiendo y Marlon lo fue aceptando, pero fue difícil para él. Ahora se quieren y se cuidan como hermanos.
Me gustan los gatos, pero no para vivir con ellos.
espero que no os haga muchas entrastadas y que se adapten pronto todos a vivir juntos.
Nosotras durante algún tiempo también tuvimos tres gatas en casa y muchas veces no había sitio para nosotras en el sofá.
lo bueno de tener un "senior" en la casa como marlon es que se lo toman todo con otra filosofía, mi sasha tienen mucha paciencia con los jóvenes, se va a adaptar genial, ya se ve. enhorabuena!!
¡¡Qué historia más bonita!! No sabía yo que se pudieran adoptar así los gatos callejeros, o más bien, ofrecerles nuestra casa y que ellos la escojan como suya... Qué estupendo, de verdad, ha debido de ser (y sigue siendo) un proceso precioso.
a dintel: entonces no te gustan... y tenés algún motivo para que no te gusten?
a güertana: no pobre, hasta ahora es un santo... el travieso por demás fue el grande de joven
esperemos que chipi termine aceptándolo, depende de él su estadía permanente en casa
a nosotras no nos queda lugar en la cama jajaja
salu2!
a farala: totalmente, el problema es chipi, el del medio que tiene 7 años y al que su presencia no le gusta demasiado, veremos... nos da bronca porque a él, Marlon lo acogió como a un hermano y ahora que está bien comido, en lugar de agradecer aceptando a Toto, cada tanto le da un tortazo... grrr
a encantada: ninguno de nuestros 3 gatos fueron nunca callejeros... a Marlon lo llevé a casa de 45 días, Chipi vagó sólo un tiempo desde que se fueron los vecinos y hasta que se instaló en casa
respecto a Toto, nosotras creemos que se le escapó a alguien persiguiendo a una gata en celo... de eso vaya a saber uno cuánto, porque cuando llegó a casa estaba negro de pulgas, flaco y sucio. Es un gato que está socializado, acostumbrado a buscar el juego y el cariño con humanos
los verdaderos gatos de la calle por lo general son muy rebeldes y no podés tenerlos en brazos, apenas si alguno se deja acariciar, pero todo depende del trato que hayan recibido y de la personalidad del gato, por ejemplo de los tres, Toto es el más cariñoso y cuando 'adoptamos' a Chipi nos llevó más de un año poder tenerlo cerca, tocarlo y alzarlo en brazos, ni siquiera respondía al nombre ni fijaba la mirada... tenía un retraso importante debido a mala alimentación y un temor muy grande hacia las personas debido a los malos tratos recibidos por parte de sus dueños anteriores
qué hermosa historia, y vuestro "toto" es un gato muy elegante. Disfrutad de su cariño recíproco y muchos abracitos felinos.
a lena de mar: gracias! es verdad que es muy bonito y lo estamos disfrutando :)
besos
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