El Domingo 28/3, Marlon, nuestro gato mayor, que estaba siendo tratado por una neumonía, comenzó con dificultad para respirar. Lo revisó una veterinaria de guardia quien hizo el diagnóstico clínico de derrame pleural (líquido en la cavidad que rodea al pulmón -una complicación habitual en ciertas neumonías-) y nos pidió que lo llevásemos a hacer una radiografía de tórax para confirmarlo y evacuar el derrame por tóracocentesis (un procedimiento sencillo que se realiza mediante la punción con una aguja en el tórax).
Como por ser Domingo no conseguimos radiólogo que viniera a domicilio decidimos llevarlo a uno de los dos lugares que nos habían recomendado sus veterinarios: lamentablemente, por una cuestión de azar elegimos UCI VET, un centro de internación privado para animales situado en la Av. Directorio 1308 en el barrio de Caballito, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La noche de la internación
Allí fuimos recibidas por quienes luego nos enteraríamos eran los dueños del lugar, los veterinarios Eliana Carolina Guillemi y Pablo Alejandro Donati, que le hicieron la radiografía que confirmó la existencia de derrame pleural y le efectuaron la toracocentesis. Como la evacuación del líquido fue parcial y el radiólogo de guardia no se encontraba en la institución, decidieron dejarlo internado para suministrarle oxígeno hasta tanto pudiera extraerse todo el líquido.
El Lunes
Por la mañana Marlon se encontraba sin oxígeno y un poco disneico porque todavía tenía derrame pleural. En el transcurso del día le realizarían los análisis de sangre y el ecocardiograma que, según la opinión del veterinario de cabecera Pablo Donati, era fundamental para descartar en un animal de su edad cualquier patología cardíaca.
A la tarde lo vimos agotado tras el estudio. Luego nos enteraríamos por un veterinario de guardia que para realizarle cualquier maniobra, hasta la más sencilla como sacarle sangre, lo sedaban.
Los análisis de sangre dieron todos bien, con excepción de una ligera anemia, y el ecocardiograma mostró un corazón completamente normal.
Las radiografías de tórax post punciones supuestamente no habían aportado más datos que el que ya sabíamos por la clínica: que todavía había un poco de derrame pleural (digo supuestamente porque nunca se nos permitió ver dichas placas).
Hasta entonces la sospecha se orientaba hacia una neumonía de origen bacteriano, parasitario o micótico, además de la posibilidad remota de una neoplasia -léase cáncer- ya que el líquido de derrame era serohemático (aunque el examen físicoquímico del mismo informara luego líquido 'CLARO').
Quizás desorientado por la imposibilidad de llegar a un diagnóstico preciso, fue el mismo veterinario, Pablo Donati, quien nos comunicó que existía un estudio que sólo se hacía en UCI VET: el lavado bronquioalveolar no broncoscópico más punción con aguja fina del tejido pulmonar (PAF), que les permitiría llegar al diagnóstico como así también evacuar definitivamente el líquido pleural.
Para ello necesitarían anestesiar a Marlon, colocarle un tubo endotraqueal (es decir intubarlo) y mantenerlo en asistencia respiratoria mecánica (ARM) menos de una hora. Ya había comprometido al 'equipo calificado' que realizaría la maniobra y había fijado un horario: el martes a las 5 de la tarde.
El día fatídico
Ese Martes Marlon estaba en franca mejoría y con muchas ganas de venirse para casa. Por eso, a las 5 de la tarde antes de firmar el consentimiento para la anestesia quisimos asegurarnos de que estábamos ofreciéndole a nuestro gato lo mejor. Para ello quisimos interiorizarnos acerca de la utilidad y las eventuales complicaciones del estudio, pero sólo se me permitió a mí hablar con quien se suponía era una autoridad en la materia: el veterinario Pablo Donati. Él me aseguró que era el mejor medio para llegar al diagnóstico y me comunicó un porcentaje de riesgo de complicaciones menor al 2%.
Más de cuatro horas después, el veterinario volvió a hablar con nosotras. Nos dijo que todo había salido bien, que habían podido tomar suficiente cantidad de material para estudio (citológico y bacteriológico).
Nos fuimos relativamente contentas y confiadas de que el gato se despertaría en un par de horas y que al día siguiente podríamos llevarlo finalmente a casa. Tanto era nuestro alivio porque todo había 'salido bien' que no reparamos en el hecho de que el propio Donati reconociera livianamente durante el informe que ese era el estudio número 10 que hacían en UCI VET... es decir que toda la experiencia con que contaba el tan mentado equipo se limitaba a la que tenía él con su amigo -el veterinario Julián Piñeyro, presente durante la maniobra- en 9 animalitos antes de Marlon (animales cuya suerte desconocemos).
Lamentablemente, a las doce de la noche recibimos un llamado de UCI VET. Era Pablo Donati para informarnos que había habido una complicación y que al querer sacarle el respirador se había dado cuenta de que Marlon tenía un neumotórax producto de una fístula broncopleural y que no solo seguiría en respirador sino que además había tenido que colocarle un tubo de drenaje en el tórax, conectado a una bomba de aspiración.
El panorama era dramático pero conservábamos aún la esperanza de que pudiera -una vez estabilizado-, sacarle el respirador y dejar que se despertara.
El encubrimiento, la mentira y la muerte
La mañana del miércoles corrimos a ver a Marlon y nos encontramos literalmente con un animal en coma, sin respirador ni oxígeno pero con dificultad para respirar, pálido y frío, que no respondía a los estímulos. Le preguntamos al veterinario qué era lo que estaba pasando y nos dijo que era por las cinco anestesias que habían tenido que darle, y que en un par de horas se despertaría. Además nos relató que durante la noche el tubo de la bomba de aspiración se había 'acodado' y eso había provocado otra complicación: enfisema subcutáneo (aire debajo de la piel).
Le preguntamos por qué estaba sin oxígeno si respiraba con dificultad y nos dijo que era porque la saturación era normal. Le pedimos entonces que lo saturara en ese momento pero sus intentos fueron infructuosos, el aparato (oxímetro) le daba error tanto en la oreja como en la lengua del animal... por lo que Vero y yo llegamos a pensar que no funcionaba y para descartarlo nos saturamos nosotras: lamentablemente el aparato funcionaba, el que ya no 'funcionaba' era nuestro gato.
Desde ese momento comenzó un raid de mentiras, ocultamientos, acusaciones mutuas y encubrimientos por parte de los veterinarios de UCI VET, que se inició con la acusación de parte de Pablo Donati hacia su amigo Julián Piñeyro, haciéndolo responsable del neumotórax, y que desembocaron en la muerte anunciada de nuestro gato, que jamás se despertó de la anestesia. Y digo anunciada en el doble sentido de ser previsible desde el momento en que el animal entró vivo al estudio y salió 'virtualmente muerto', y en el sentido irónico de que la muerte nos fue comunicada unas 12 horas después de que decidieran unilateralmente retirarle por completo la poca asistencia que le estaban brindando.
En resumidas cuentas:
-Llevamos un animal con una patología TRATABLE y nos devolvieron un cadáver.
-Realizaron la maniobra DIAGNÓSTICA en un animal en condiciones de ser externado y salió tras el procedimiento, un animal en coma.
-Nos indujeron, OCULTÁNDONOS información vital (como la data de que el aparato -respirador- fue adquirido por UCI VET 5 meses atrás y desde entonces sólo habían ventilado a 9 animalitos) y MINTIÉNDONOS acerca de la seguridad del procedimiento, a aceptar que realizaran en nuestro gato un estudio con fines diagnósticos que por su altísimo riesgo y por la escasísima experiencia que existe en nuestro país debería estar considerado como EXPERIMENTAL.
-A partir de los malos resultados del procedimiento, quisieron convencernos de que Marlon había ingresado a UCI VET muy grave y con cáncer, ambas cosas MENTIRAS flagrantes. La primera fácilmente refutable a través de su estado clínico, los resultados de la oximetría, los análsis de sangre, las radiografías y el ecocardiograma, y la segunda rechazada de plano por los exámenes citológicos del material recogido por tóracocentesis, lavado bronquialveolar y PAF, que en las propias palabras del patólogo interviniente, ni remotamente le sugerían patología oncológica alguna.
Es de destacar que esta información debí recabarla yo misma hablando con el patólogo en la tarde del jueves (ya producida la muerte), dado que todo el personal insistía en la mentira de que la citología 'todavía no estaba' y de que el gato tenía cáncer cuando el informe de la misma había sido remitido el mirércoles con los resultados negativos descriptos.
Conclusión
NUNCA, por ningún motivo permitan que su mascota, perro o gato, sea internado en lugares como UCI VET, y mucho menos acepten que sea sometido a ventilación asistida, ni a ningún otro estudio o tratamiento cuya seguridad no haya sido suficientemente probada con antelación, ni realizada por manos convenientemente formadas y experimentadas.
Para que NO MUERA ningún animalito más.
Marlon con Vero antes de ingresar al estudio
(con el pelaje afeitado donde le hacían las punciones)
Marlon en coma después del estudio