en este país, si sos lesbiana y lo decís, te convertís en un pedazo de nada, mejor dicho, te convierten en un pedazo de nada. queda claro que si no lo decís, es decir, si decidís vivir dentro del armario, la que se convierte en un pedazo de nada sos vos misma.
nosotras, cuando digo nosotras me refiero a mi mujer, Verónica, y yo, decidimos desde el comienzo de nuestra relación -este año se van a cumplir doce años- vivir fuera del armario. esto significa no lo que muchos piensan, sino eso y además todo lo contrario... quiero decir, significa que decidimos decir -y lo hemos hecho-, que somos pareja, en aquellos ámbitos, lugares o situaciones donde a muchos les parecería el lugar menos adecuado para estar fuera del armario. así que sabemos muy bien lo que es la discriminación. la hemos sufrido en carne propia. no una, sino, me animaría a decir, cientos de veces. claro que nadie nos lo ha dicho abiertamente en la cara: ustedes no tienen derecho a tal o cual cosa porque son lesbianas... o... no pueden hacer esto o aquello... no. el maltrato siempre es sutil, es hipócrita, es cobarde. juega con tu paranoia, con tu miedo a ser discriminado. es un: cómo no, pasen por acá... cuando en realidad te están cerrando las puertas.
el poder es así. haber nacido del lado de la mayoría hace que te creas todo. hace que creas que eso te da derecho a tener siempre la razón. a imponer tu verdad. sin necesidad de reflexiones. sin pensar. el poder es así. es una mierda.
hoy, el poder, heterosexual y católico va a legislar acerca de nuestro derecho a ser personas iguales ante la ley. hoy, un puñado de representantes del heteropatriarcado homófobo y heteronormativo, va a decidir si una minoría puede acceder a los derechos de la mayoría. algo que desde el derecho puede tener mucho sentido, pero que desde la lógica carece absolutamente de él. quiero decir, qué posibilidades tendrían las minorías en un mundo donde -obviamente- legislan las mayorías... no resiste ni el menor análisis, ni el más ingenuo que puedo hacer yo. está más que claro que siempre, SIEMPRE, la mayoría debe legislar para TODA la población.
bueno, pues en este país no es así. los heterosexuales dicen qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, deciden qué es lo normal y qué no lo es y por lo tanto decretan qué tipo de ciudadanía podemos tener los que no somos como ellos (al menos en cuanto a nuestra orientación sexual).
ellos tienen comprada la patente de lo que puede ser natural, de lo que quiere decir el término familia, de lo que significa la palabra matrimonio, y de lo que es mejor para el desarrollo normal de un niño... ellos, por ser mayoría definen todo y creen tener en sus manos la verdad más absoluta. y lo peor es que, más allá de obvias conveniencias políticas y religiosas, lo peor digo, es que SE LO CREEN... en verdad creen tener derecho a ser más que los demás. y es esa suficiencia, esa creencia de tener siempre la razón lo que los respalda en su accionar cotidiano: ellos son mejores y más que nosotros y por lo tanto vos (o sea nosotrxs) no somos nada.
hoy se decide si se aprueba una ley. una que ni Vero ni yo (ni tantas otras parejas), hemos necesitado para poder amarnos, ser felices, trabajar y vivir en plenitud todos estos años. una ley que no necesitamos esgrimir cuando se trataba de luchar a capa y espada e imponer nuestra libertad a ser lo que somos en todos los ámbitos. una ley -sin embargo- necesaria. una ley que debería existir desde siempre, desde hace muchísimos años. una ley que NOS IGUALA. pero que, lamentablemente, y de ninguna manera (al menos inmediata) puede cambiar la mentalidad de la gente. esa ley que los heterosexuales (e incluso algunos homosexuales) creen que no debería sancionarse, que no debería tratarse, que no debería existir. la que nos da (o nos daría) a todos los mismos derechos.
ojalá se apruebe la ley de matrimonio y adopción homosexual, o como eufemísticamente cada quien decida llamarla. más allá de nuestro deseo individual de casarnos o adoptar chicos. tener el derecho a, independientemente de nuestra necesidad o deseo de hacerlo. que sea una elección nuestra y no una prohibición de los demás.
ojalá salga la ley. y que ellos sientan aunque sea por un día, por un solo día, lo que nosotros venimos sintiendo desde que nacimos. que algo está muy mal. que el mundo está dado vuelta.
* al revés