se sentó a mi lado en el lugar quizás más improbable del mundo. pero lo hizo. acercándose lentamente se ubicó junto a mí. estrictos anteojos de sol. no sé si me vio, o me reconoció, pero yo sí. apenas giré la mirada, como de soslayo. nada nos vincula excepto la pasión que algún día sentimos por aquella mujer. lo vi envejecido, arruinado. me animaría a decir que parecía abandonado por la vida. y eso que a él le fue mejor, si es que la idea de mejor o peor entra en la dialéctica de casos extremos como estos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)








2 opinan:
Esos encuentros fortuitos con personajes del pasado, con quienes pensamos que jamás volveríamos a toparnos, y que son extraños y públicamente voyeuristas, también satisfacen, creo, una curiosidad que sale de quién-sabe-una-dónde! =o)
Besos a ambas!
a alma: coincido, aunque en mi caso es ficción, aunque sigo viéndolo de vez en cuando.
Publicar un comentario en la entrada
Tu opinión nos interesa a todas.
Gracias por comentar!
Si querés escribirme podés hacerlo a: haymujeres@gmail.com
Seguí mis mensajes en Twitter!