visibilidad 1:
Un querido y admirado profesor mío esperaba a sus alumnos. Yo intentaba terminar de escribir el capítulo de un libro. Mientras tanto charlábamos. Mejor dicho: él hablaba y yo le hacía de contrapunto. El tema era nuestro amado vecino país, Uruguay. En un momento él plantea que desde hace años no consigue volver a tomar la cerveza que más le gusta: la Norteña. Que cada vez que viaja y la pide, le dicen que no tienen... Sus palabras detonan en mí algo muy vago, creo recordar que Vero me contó algo así, creo que ella sabe dónde la venden. Tomo el teléfono y le digo a mi profesor:
-Le voy a mandar un mensaje a Verónica porque creo que en el almacén de la esquina de la casa de sus padres siguen vendiéndola.
Minutos después llega su respuesta: efectivamente es así, a su primo que vive en Tailandia le pasó lo mismo: no conseguía Norteña por ningún lado y cuando fue de visita tiempo atrás Vero le había dicho dónde conseguirla. Ese era el recuerdo que yo tenía.
Le leo el mensaje empezando con: dice Verónica que... (bla, bla, bla)
El profesor se queda pensando un segundo. Hasta que cae. Como le pasa a todo el mundo cuando planteo las cosas de ese modo. Cae en la cuenta de que no tiene ni idea de quién es Verónica, y como es lógico, pregunta:
-¿Y quién es Verónica?
Entonces, de mi boca sale la frase dilucidatoria:
-Mi pareja, que es uruguaya.
Fin de mi obra de bien coming out del día.
visibilidad 2:
Voy, no sé por qué ni a qué, al despacho del jefe. Me encuentro con una reunión informal para decidir el tema que se tratará en la charla del 28 de junio. Gente parada y gente sentada en torno al escritorio. Como es habitual en mí, desconocía la charla y desconocía la reunión previa. Alguien me ve entrar y me pregunta:
-A ver Marga, estamos tratando el tema de la charla del 28 de junio.
Mi voz cantarina interrumpe diciendo:
-¡28 de Junio, Día del Orgullo Gay!
De repente siento que estoy en una especie de Gran Hermano donde las cámaras giran para enfocarme, pero esta vez en lugar de cámaras hay rostros que apuntan su mirada inquisitiva hacia mí, desconcertados por mi aporte, o mi interrupción, o la extemporaneidad de mi comentario.
Al tiempo que ellos exclaman un fingidamente sorprendido:
-Ah..., no sabíamos -yo atino a salir del paso aclarando:
-Sí, es el día del Orgullo Gay, en conmemoración de Stonewall. El día internacional, porque acá es en Noviembre -mi aclaración parece aliviarlos, porque al unísono exclaman un "Ah!", como si se les hubiera evitado el oprobio de tener que dar una charla en ese día.
Fin de mi cuota de concientización pro-gay.