Catorce de julio, cumpleaños de mamá, viaje obligado a la confitería. Un viento de locos en la Avenida. Consigo un taxi, le indico el camino y subo el volumen de los auriculares. Cuando llegamos, le pregunto si me puede esperar. Conciso y rápido como me gustan, aclara: Sólo si no hay mucha gente.
Salgo 15 minutos después. Mientras cargo los paquetes en el asiento de atrás le comento:
- Muy rubia, muy linda la que me atendió, pero…
Cierro la puerta y lo escucho decir:
- ¡Y qué querés, papá, vos querés todo! La querés linda, la querés viva. Todo no se puede – se ríe a carcajadas y me pregunta - ¿Vos no sos de acá, no?
- Más o menos. Nací acá en Montevideo pero hace años que no vivo acá.
- Y se te nota…, tenés una voz de porteño.
Sopeso la posibilidad de no sacarlo de su error pero finalmente digo:
- En todo caso, tengo voz de porteña.
Los ojos de asombro clavados en el espejo retrovisor.
- Perdoname, yo…
- No te hagas problema, me confunden con un hombre todo el tiempo. Debe ser por el pelo corto y la espalda ancha.
Se hace un silencio y después acota:
- Y perdoname por lo otro que dije de las…
- No, no pasa nada, las mujeres sí me gustan.
Me mira, se sonríe de costado, arquea una ceja curiosa y su mirada parece decir “Al final en qué quedamos?”.
Cuando llegamos a casa, mientras le pago me pregunta:
- ¿Quién cumple años?
- Mi vieja.
- Fa, nos cuestan caras las mujeres, ¿no?
- Ni lo menciones.
Salgo 15 minutos después. Mientras cargo los paquetes en el asiento de atrás le comento:
- Muy rubia, muy linda la que me atendió, pero…
Cierro la puerta y lo escucho decir:
- ¡Y qué querés, papá, vos querés todo! La querés linda, la querés viva. Todo no se puede – se ríe a carcajadas y me pregunta - ¿Vos no sos de acá, no?
- Más o menos. Nací acá en Montevideo pero hace años que no vivo acá.
- Y se te nota…, tenés una voz de porteño.
Sopeso la posibilidad de no sacarlo de su error pero finalmente digo:
- En todo caso, tengo voz de porteña.
Los ojos de asombro clavados en el espejo retrovisor.
- Perdoname, yo…
- No te hagas problema, me confunden con un hombre todo el tiempo. Debe ser por el pelo corto y la espalda ancha.
Se hace un silencio y después acota:
- Y perdoname por lo otro que dije de las…
- No, no pasa nada, las mujeres sí me gustan.
Me mira, se sonríe de costado, arquea una ceja curiosa y su mirada parece decir “Al final en qué quedamos?”.
Cuando llegamos a casa, mientras le pago me pregunta:
- ¿Quién cumple años?
- Mi vieja.
- Fa, nos cuestan caras las mujeres, ¿no?
- Ni lo menciones.







