Advertencia: este video contiene imágenes no aptas para pacientes con epilepsia fotosensible
Antony and The Johnsons - Thank You For Your Love (Official Video)
El sol daba de lleno en la esquina de mi casa y no tenía dónde guarecerme. Encandilada, le hice señas al primer taxi que venía. Me respondió. Como me pasa siempre que paro uno en el lugar equivocado, cortó el semáforo y quedé cocinándome del otro lado. No me quedó más que esperar... Entonces pude ver el modelo: un 504 medio destartalado, como los que manejan los viejos cascarrabias, esos que para llevarte tienen más problemas que los Pérez García*. Mientras subo, saludo e indico el camino veo que no era un viejo, era una chica, una chica trans. Yo estaba aterrada. No, no era eso lo que me aterraba, sino lo que me esperaba al final del recorrido: el reemplazante de mi odontólogo, a quien no conocía, en un consultorio al que nunca había ido...
Antes de salir había mirado el mapa y ensayado muy prolijamente el camino. No me gusta que me paseen, mucho menos cuando voy apurada y menos aún cuando voy al dentista. Obsesiva como soy, no me conformé con el trazado que había elegido en mi celular, quise chequearlo en mi PC. ¿Por qué? o, ¿para qué?. No sé, son esas cosas horribles y sin sentido que hacemos los inseguros. Claro, en la pantalla más grande, en lugar de ver mejor, vi mucho peor y le indiqué a la taxista cualquier cosa. Yo iba tranquila. Quiero decir, iba aterrada como dije, pero en ese sentido iba tranquila, sabía el camino...
Antes de salir había mirado el mapa y ensayado muy prolijamente el camino. No me gusta que me paseen, mucho menos cuando voy apurada y menos aún cuando voy al dentista. Obsesiva como soy, no me conformé con el trazado que había elegido en mi celular, quise chequearlo en mi PC. ¿Por qué? o, ¿para qué?. No sé, son esas cosas horribles y sin sentido que hacemos los inseguros. Claro, en la pantalla más grande, en lugar de ver mejor, vi mucho peor y le indiqué a la taxista cualquier cosa. Yo iba tranquila. Quiero decir, iba aterrada como dije, pero en ese sentido iba tranquila, sabía el camino...
¿Si la miré?, sí, la miré, pero no porque fuera trans, sino porque iba como si la llevara el diablo. Es raro que alguien maneje así en las calles de Buenos Aires. No me extrañaría en el vecino país. Muchos taxistas en Montevideo manejan como si estuvieran en el rally Dakar. ¿Pero acá? ¿y una mujer, que por lo general van despacio colgadas del volante apenas llegando a los pedales? No... me llamó la atención el contraste. Por eso la miré. Un microsegundo. No porque pensara (o piense) que mirarla estaba mal, sino simplemente porque no miro a los taxistas, no me interesa quién me lleva, sino cómo lo hace.
Cuando cruzábamos la bocacalle donde le había dicho que doblara, le señalé que nos estábamos pasando. Digamos que ahí actué de manera diferente a lo que habría dicho o hecho si el conductor hubiera sido un hombre. No sé, por un minuto traté de ponerme en la piel de esa mujer que estaba ahí, tan expuesta, y que al mismo tiempo estaba tratando de decir(me, nos) algo, apretando a fondo el acelerador. Quizás ya fuera automático como un "ojo, no te metas conmigo", vaya a saber uno la clase de gente que se sube a un taxi... Realmente tuve la sensación de que no lo hizo adrede, creo que iba distraída. Retomó una cuadra más adelante y llegamos a mi (falso) destino. Cortó el reloj. Cuando miré la altura me quería pegar un tiro. Estaba a varias cuadras, hacia el otro lado y en una calle que se corta. Entré en pánico, saqué el celular y consulté la dirección... Entonces caí en la cuenta de que mi primera búsqueda en el plano había sido la correcta. Quedé muda por un instante. Ese que uno tarda en pagar y bajarse. Pero yo seguía sentada, teléfono en mano, ocupando la segunda fila y a punto de causar un caos de tránsito. Todo mi miedo al dolor transmutó de golpe en un miedo infantil y ancestral: el de estar perdida... Balbuceé unas palabras que no recuerdo bien, algo así como "no no no, me equivoqué, disculpame, 1600". ¿Qué hacemos? me preguntó. Mientras yo seguía paralizada en mi momento boluda total ella tuvo el buen tino de ofrecerme la solución perfecta: ¿querés que tome Ayacucho?. Dale, le contesté al tiempo que pensaba "no sé cómo esta mina no me manda a la mierda" (y qué bueno que no la mandé a la mierda yo dos minutos antes).
Llegué a tiempo a la consulta. No me cobró la segunda bajada de bandera. Me agradeció y me deseó un feliz año. Sentí que era sincera.
En ese corto viaje nos dijimos muchas cosas sin decirlas. En ese diminuto espacio se generó una buena energía. Fue esa energía la que logró el milagro de que me sentara en el sillón del dentista relajada y hasta me animaría a decir: contenta. De que una mujer trans tuviera su trabajo. De que una mujer trans manejando un taxi hubiera cambiado la onda de mi día. Y de que tal vez, sólo tal vez, yo hubiera podido cambiar la onda del de ella.
P.D. 1: este post lo escribí inspirada en el video que Olga linkeó en Google Plus. Gracias!
P.D. 2: personalmente tengo una crítica muy importante que hacerle a este video (además de la obvia), pero lo dejo abierto a ver qué opinan ustedes, si se dan cuenta a qué me refiero.
P.D. 2: personalmente tengo una crítica muy importante que hacerle a este video (además de la obvia), pero lo dejo abierto a ver qué opinan ustedes, si se dan cuenta a qué me refiero.
Spot realizado y dirigido por Irlanda Tambascio Waine para la Fundación Triángulo
* radioteatro de los años 40. más info.








5 opinan:
Lindo. Me gustó el tono y la conclusión.
Hay que trabajar mucho para que la visibilidad genere respeto.
Besos,
Franco
Gracias por el post, marga. Muy acertado y elegante, como es habitual en ti.
En cuanto a posibles críticas al vídeo, se me ocurre una inmediata: el modelo de mujer que se refleja es muy estereotipado y machista. Costaba poco usar menos maquillaje, peluquería, uñas largas o gestos ñoños. Una imagen más neutra, en suma, sería igual de eficaz y además lucharía contra esos tópicos.
No sé si ésa es la que consideras obvia y tienes alguna otra. Dejaremos, como dices tú, que opinen los demás lectores.
Besos y gracias de nuevo.
a gordo puto, amén: gracias Franco! yo diría al revés, para que el respeto genere visibilidad, aunque lo veo tan lejos... ojalá me equivoque. Un beso!
a olga_c: gracias a vos Olga!!! sé que mi texto no tiene valor pero me conmovió mucho la experiencia.
Y claro, diste en la tecla, esa era la parte obvia del video, la otra, ya que me parece que Franco y vos son mis únicos lectores, o comentadores por lo menos (enhorabuena), voy a develar el misterio de cuál es mi otro reparo importante, tanto o más que el anterior: las profesiones parecen querer mostrar una escala DESCENDENTE, de médica o enfermera a empleada de heladería, a barrendera, y por último a prostituta... me parece TERRIBLE. Creo que quisieron reflejar la falta de oportunidades que existe para una gran mayoría de personas trans (nombradas así por mí de manera genérica y a sabiendas de que muchxs pueden no coincidir con esa generalización o ese rótulo) pero también pienso que tan siquiera esbozar dicha escala es un error grosero que podría haberse anulado sencillamente cambiando el orden de las profesiones u oficios. De hecho muchas mujeres no transexuales son prostitutas además de médicas, o al revés... claro se supone que ellas pueden elegirlo, al menos más que aquellas personas a las que se les cierran todas las puertas.
Bueno hice un lío bárbaro espero que se entienda.
Abrazos!
Tienes razón, no me había fijado en ese orden "descendente". Uso las comillas porque:
- Si el orden responde a la retribución en cada trabajo, no está NADA claro que una médica cobre siempre más que una prostituta, o una limpiadora menos que una dependienta de heladería. Como Vigilante de Seguridad yo cobraba menos que una limpiadora, usando tres idiomas extranjeros y con responsabilidad civil y penal, aparte del peligro propio del cargo, apenas reconocido económicamente.
- Si el orden responde al prestigio social de cada trabajo, entonces sí es descendente, aunque según para quién. Para el "gran público", sin duda lo es, pero el vídeo no está realizado por quienes piensan como ese gran público, y no tengo claro que lo hayan realizado pensando en él. En tal caso habrían puesto la prostitución en primer lugar, como bien sugieres, y con menos estereotipos "feminoides", como aconsejaría una perspectiva de género.
En definitiva, creo que el orden narrativo de ese spot sólo es fruto de la inercia narrativa, sin pensar -por desgracia- que el producto deseado queda así distorsionado. Una lástima, porque la idea es buena, y la iniciativa no deja de ser bastante pionera.
a olga_c: gracias :) exacto, probablemente haya sido un error por omisión, aunque cuesta creerlo... no? pero como no conozco a quienes lo hicieron y/o idearon/encargaron o distribuyeron, no puedo decir más de lo que dije.
muy buenas tus aclaraciones
muchos besos
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